que nadie como tú me sabe hacer café

El tráfico de hoy estuvo asqueroso. No sé si se deba al puente, a las navidades (ugh) o qué diantres. El punto es: pinche tráfico asqueroso. Me tomó mucho más tiempo llegar al trabajo, hacer mis compras de material didáctico (aww, mi cajuela parecía un kinder) entre otros. Por cierto, que hoy fui a la mercería más… desesperante del mundo. Está en el centro, ahí por Matamoros, se llama Mercería Monterrey. Ir ahí e intentar comprar cualquier cosa debería ser el examen final de un monje budista o de perdis de algún yogui. Me tardé UNA HORA comprando tres pinches lentejuelas y algunas bolsitas de diamantina. No mames. Ese lugar me hace meditar acerca de la materia de la que estoy hecha, ¿de dónde chingados saco la paciencia para no gritarle a la morra que LE APURE, que me de mi maldito ticket para pasar a la pinche caja y luego a recoger mi mercancía que seguramente tardarán otra hora en meter a la bolsa? Diooooss. Uy, lo peor es que necesitaba factura. N’ombre, otra hora. Y ya qué hueva ir a otro lado, luego del tráfico y los choques y los camiones urbanos a las dos de la tarde. En fin.

El domingo me la pasé muy bien, ver a la mayoría de mis amigos y a mi familia en la presentación haciendo desmadre es una de las sensaciones más gratificantes. Creo que de todas las chavas, yo era la que llevaba más porra. Bueno, hasta a mi maestro de derbake le tocó aplauso desmadroso. Yo me divertí horrores bailando ahí en el escenario, me sentí toda una diva y si bailo bien o no fue lo menos importante. Gracias por ir, neta. La energía que me transmitieron se me quedó en el cuerpo.

Si no han ido al cine, vayan a ver La science des rêves, está muy chida. Eso es todo lo que diré, véanla, me gustó mucho.

Hoy tomé una decisión muy importante: compraré una cámara digital. Esta opción es la contraparte de una opción que no tomaré, pero como el asunto aquí es deconstructivista (sic) diré que compraré una cámara digital.  Y lo otro, por consecuencia lógica, no ocurrirá. A veces simplemente hace falta contar las cosas, sacarlas de adentro para que tengan sentido, que quizá no sea el mismo que tenían cuando estaban dentro de tu cabeza. Es todo el rollo psicoanalítico, es escucharte tratando de hilar ideas y cómo hay veces en que por más que quieras encajar una idea con otra no puedes, a pesar que dentro de tu cabeza aparentemente esas dos ideas estaban juntas. Después de las palabras, empieza otra realidad. Las cosas deben fluir y si no fluyen pos no, y ya.

Y entre las cosas aleatorias que no vienen al caso (como el 90% del contenido de este blog) he aquí la canción “Part of your world” pero en turco: O Dünyada. AMO el color de su cabello. Si quieren el mp3, yo lo tengo :P
Necesito saber en este momento dos cosas: una, cómo insertar videos en wordpress. La otra, cómo deshacerme del pinche spam en los comentarios que ya me tiene hasta la madre.

who you’re gonna call?

Mi primer amor fue un tal Ricky, por allá en tercero de kinder. Ya les he contado de él en otra ocasión, que se iba en el mismo transporte escolar que yo (el mismo en el que una tal Dalila me aventaba los suéteres del colegio por la ventanilla) y me leía la caja de las zucaritas que llevaba de lonche balbuceando “demuestra lo tigre que eres”. Mi segundo amor fue Egon Spencer (puntos extras para el que lo identifique sin google) por allá en segundo de primaria. Soñaba con él, fantaseaba. Era inteligente, simpático, y nadie le entendía su complicadísimo vocabulario. El guapo era Peter, pero no me llamaba la atención ni tantito. Qué curioso que desde los 7 años se haya definido mi gusto por los geeks. No sé por qué me acordé de esto ayer. ¿Alguien sabe dónde puedo conseguir capítulos de The Real Ghostbusters?

Otra caricatura maravillosa que me gustaría ver de nuevo es Freakazoid. ¡Era la onda! Ayer mi hermana y yo estuvimos viendo algunos clips en youtube (Dios lo bendiga) y entonces fue evidente y claro el origen de nuestro extraño humor.

Ayer tuve un momento lacrimógeno y hoy me siento terrible y fatal y para colmo de males, no alcancé a maquillarme. Es como tener cruda del llanto.  Me di cuenta de que todo me lo guardo (¡sí! aunque parezca que todo lo cuento aquí, jaja) y no se lo puedo/quiero contar a nadie. Simplemente me da hueva, o pienso que la demás gente también tiene sus broncas y qué hueva escuchar broncas ajenas, o pienso que no podrían entenderlo o yo no podría explicarlo como se debe. En fin.

Vengo saliendo de un masaje tan delicioso pero tan delicioso, que hasta hambre y sueño me dio. Es raro, me siento mucho más animada. Es tanta la cantidad de tensión que acumulamos en lugares inimaginables. Nunca me habían dado un masaje así que fue como una revelación.

I’m gonna ride this desert land

Estoy cansada. Debería depositar 10 pesos en un bote por cada post que empiece por “estoy cansada” o “estoy aburrida” o “estoy triste”. Creo que sería una buena manera de ahorrar mucho dinero. Pero bueno. El punto es ese: estoy cansada, aburrida y triste. Como dice CC Kid, “traes carita”. Estoy en la oficina y acabo de terminar Tokio Blues, y me encantó. Quiero más. Es azul, completamente azul, bello y triste como todo lo que es bello, salpicado aquí y allá por unas descripciones perfectas, “aquel silencio recordaba todas las lluvias del mundo cayendo sobre la faz de la tierra”. Descripciones completas. Esta lectura me ha hecho pensar sobre muchas cosas, sus personajes son irremediablemente tristes todos, pero es que así es la vida finalmente, estamos ahogados en preguntas lo expresemos o no. La gente ahí sigue, aunque pasen años, aunque pasen kilómetros, los sentimientos se permean como humedad y la lectura de libros como este sólo logran que me ponga blandita, como cartón mojado.

Ayer fue un día anímicamente terrible, estuve de malas/triste y así me fui a mi ensayo. Una vez ahí, bailando, olvidé por completo todo, hasta que me subí al coche y pensé “¡ah chinga, pero si yo estaba de malas!”. Qué lindo es bailar.

Aquí pasan cosas raras, ¿por qué es tan complicado decirle a alguien que lo quieres, dar un abrazo, pedir un abrazo, demostrar afecto? No creo que nuestro egoísmo alcance tales proporciones, ¿qué tal el miedo? Pero si el corazón está hecho para romperse, ya lo decía un irlandés al que amo con todo mi corazón. El que está roto, por cierto. Es lindo darse en la madre.  Me dieron ganas de enviar un correo (es eso mismo de don’t drink and drive, don’t drink and dial, don’t read and write e-mails after that). Estoy siendo críptica, en realidad es que no tengo mucho que decir, es sólo que Tokio Blues me dejó así, toda pensativa. Mejor dejo de escribir y voy partir el pastel de CC Kid, porque es su cumpleaños.

de un accidentado finde

A mí no me corre sangre en las venas, sino café. Ayer en el aeropuerto exageré (dígase tres veces “exageré”, con su respectivo golpe de pecho en cada palabra) en el tamaño del café que pedí en el Starbucks. Hoy me desperté movida todavía por el efecto de la cafeína, creo yo.

Resumen del congreso nacional de danzas árabes: SUCKS. Big time. Quedé invitada a nunca nunca UNCA más volver a uno, sobre todo si lo organiza la misma persona. Primero en el hotel nos trataron con las patas, y que supuestamente era uno muy bueno, y el congreso fue ahí mismo, en el Misión Carlton de Guadalajara. Pésima comida, pésima limpieza, yo no sé si es porque éramos del congreso y les valíamos madre o si de plano así son siempre. Pero yo de plano nunca me vuelvo a parar ahí: supuestamente la habitación cuesta 1,400 pesos la noche, pero si está horrendo, creo que un Ibis de 600 pesos en Monterrey es como dos veces mejor que el dizque hotelucho de cinco estrellas. Y estoy resumiendo muchísimo todas mis quejas sobre el hotel y las actividades de ahí. En fin.

La presentación del viernes: pésima. Era una tarima colocada al aire libre frente al centro cultural Cabañas o algo así se llama el lugar. Cincuenta personas viendo la presentación, como máximo. Seis a siete escuelas de diferentes lugares de la república. La tarima era de madera toda astillada, ¡se estaba despedazando! No sé si la organizadora sabía que la danza árabe generalmente se baila con los pies descalzos*. Mh. Era un supuesto concurso, que de concurso no tuvo nada porque a todas les dieron diploma y claro, se repetían las categorías. Eran tres premios, supuestamente: coreografía, originalidad y vestuario. Pues muchas dobleteamos diplomas, que ni siquiera tenían los nombres de las escuelas. Casi casi como los macanazos de la prepa o de la secu. Bueno. Al final bailó Yousef Constantino (alumno de Amir Thaleb, el gancho del congreso) una danza sufí hermosa, con giros durante cinco minutos. Se veía impresionante la danza, y el piso despedazándose a sus pies: saltaban los pedacitos de madera mientras él giraba y giraba sin caerse. Dios, qué vergüenza.

Para cerrar el viernes con broche de oro (¡sí! apenas era el primer día y ya habíamos hecho cincuenta corajes) fuimos a cenar a un restaurante árabe llamado La medina de Fez. Nos lo recomendaron mucho, y que la decoración y que las bellydancers etc. Pues bueno, reservé desde Monterrey con una semana de anticipación, me dijeron que era restaurante y NO bar, que por favor cenáramos y no nomás estuviéramos pendejeando. Ok, me pareció rudo pero tenían razón. Cuando llegamos, nos salieron con la novedad de que, por ser del congreso, debíamos consumir un mínimo de 380 pesos por persona. WTF?? En fin, no entraré en detalle, lo resumiré así: la mesera era una inepta, la capitana de meseros o gerente o lo que sea tenía MUY malos modos y no nos quiso resolver nada, nosotras moríamos de hambre y claro que íbamos a comer todas (los platos eran de mínimo 100 pesos). Total, parecía que les rogábamos por que tomaran nuestro dinero. “¡Por favor, tengo 200 pesos en mi bolsillo, tómelos, tómelos!” Así que salimos de la chingada Medina los 1,500 pesos que se pudieron haber ganado por prepararnos una pinche cena. Me sacudí el polvo de las sandalias en la puerta y JAMÁS vuelvo a ese lugar. Tomamos un taxi, nos fuimos a La Gorda donde fuimos tratadas como reinas (no como gordas, JA) y comimos todas las seis por… ¿adivinan? 380 pesos.
Las quejas continúan por todo el sábado y gran parte del domingo. Lo rescatable: Amir y Yousef bailan hermoso, y las micro dos horas que tuvimos de clase con Amir bien valieron la pena. Y las de Yousef también, aunque una hora es muy poco tiempo para ver un tema. A Yousef ya lo quería yo como centro de mesa: me sudaban las manos nomás de verlo bailar. ¿Quién dijo que el bellydance no es sexy en los hombres?

Regresé muy cansada y no por estar bailando durante tres días, sino por todo el agobio y sorpresitas del evento. En conclusión, sí aprendí muchas cosas, y una de ellas es no volver a ir a un congreso, a menos que haya algo que me parezca desesperadamente irresistible o alguien me garantice por Alá que no va a ser un fraude como este.

*Olvidaba además el detalle “gracioso” del borracho que se subió al escenario para “tentar” a las bailarinas del primer número. Suerte que había policías por ahí que lo detuvieron a tiempo.

sobre aviso…

Aviso que este blog estará abandonado el fin de semana, por inminente viaje. Estoy muy emocionada. ¡Nos vemos el lunes!

la diferencia

La diferencia es que ella sale vestida de traje sastre y tacón puntiagudo y yo salgo vestida de animadora infantil gone-sinister, la diferencia es que ella sube a un coche señoril color dorado y yo a un coche rojizo que combina con mi cabello, la diferencia es que ella da vuelta hacia la izquierda para dirigirse hacia valle oriente mientras yo empiezo a mentalizarme para el tráfico de constitución. Y todas esas diferencias para parecernos únicamente en que ambas salimos de casa a las ocho de la mañana. La diferencia es que ellos llegan a hacer clases de ciclismo mientras yo busco estacionamiento rápidorápido antes de que llegue el primer camión de escuela. La diferencia. Hay tantas cosas que nos separan pero hay tantas otras que nos hacen iguales.

Yo me pregunto si verdaderamente será tan difícil encontrar a alguien con quien puedas rimar.