happy house

Últimamente he estado soñando con casas ajenas o vacías. Ayer soñé que me mudaba de casa y tenía un estudio para mí solita. Ahí estaban todos mis libros, y como en las paredes había espejos, el cuarto era una biblioteca infinita. Cuando tenga mi casa, me gustaría tener un estudio con mis libros, un lugar apropiado para leer y trabajar, fuera del bullicio, aislado del mundo. A veces no nos damos cuenta de lo importante que es el silencio, pero no ese silencio en que nada se oye (a la Villaurrutia), sino ese silencio programado por nosotros, que puede contener partículas auditivas que resultan tan o más pacíficas que el silencio mismo. Digamos, un silencio mental que permita el flujo creativo. De esos silencios me hacen mucha falta.

A lo largo de mi vida, he vivido en ocho casas. De dos no me acuerdo porque estaba muy pequeña, pero de las demás sí. Ahora hace mucho que no me mudo, pero más o menos me acuerdo del proceso: cajas y cajas y cajas de cosas. Me pregunto cuántas cajas ocuparán mis pertenencias. Con lo que me gustan las cajas y el orden…


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