Promociones que no son

El berrinche del día de hoy está patrocinado por: Viaja con Spring Air.

Mi papá compró un colchón Spring Air y le “regalaron” un vuelo redondo a cualquier destino nacional. Él amablemente me cedió la promoción, y a mí se me ocurrió que el Piantao y yo podríamos ir a ver a Shantel en la cd. de México en octubre, con un boleto gratis y sólo comprando el segundo. En ese momento, el vuelo en viva aerobús costaba como $1,500 pesos, que no está nada mal.

La promoción es tardada y complicada: tienes que llenar un formato en línea, enviar por mail unos documentos escaneados, llamar, esperar a que te llamen, etcétera.
En el inter del proceso, que tomó como semana y media, Interjet estuvo en oferta al 50%, permitiéndonos la posibilidad de comprar los dos vuelos (en un avión de verdad con sobrecargos de verdad, asientos numerados, en el horario de nuestra preferencia y sin retrasos de 6-8 hrs) por la cantidad de $3,500 pesos, los dos vuelos redondos. Dejé pasar la oportunidad, porque dije, estoy esperando a que me resuelvan mi vuelo gratis.

Luego de mucho guaraguara, llamé y me dieron mi itinerario. Resulta que la aerolínea es Viva aerobús, la hora de salida de mi ciudad es a las 7.00 am y la hora de regreso de allá es a las 10.00 pm (y aquí es donde me ataco de la risa: ¿ustedes creen que en una ciudad como Monterrey es muy saludable andar agarrando taxis desde el aeropuerto a las 12 de la noche?). Y yo “sólo” tenía que pagar los impuestos de mi vuelo y el segundo vuelo (que según esto ya iba con descuento). La cantidad asciende a… $3,150 pesos.

¿Pero qué no era una promoción? Buscando ahorita los vuelos en viva aerobus, sin promoción y en horarios decentes, me salen en 4 mil pesos. ¿Dónde está el vuelo gratis? Es una mentada de madre que me hagan darles todos mis datos, mis documentos, mi espera, mi paciencia y todo eso para que al final RESULTE que me salía 2 mil 25 mil veces mejor comprarlos cuando pude en Interjet.

Malditas promociones que no son: si vas a dar algo, dalo bien. Si no, ni me quites el pinche tiempo. ARGH.

Sobre plaquitas

El otro día en una reunión yo comentaba que, legalmente, perro o gato encontrado en la calle sin plaquita (ni chip, es decir, sin identificación) no tiene dueño. Una persona me decia que esto no era cierto. No entramos más en el tema, pero me hizo quedarme pensando… ¿de qué manera un perro o un gato podría decir “yo soy de Fulanoa, vivo en tal casa desde hace equis tiempo”?. Obviamente es imposible. Decir que “hay” un gato por tu casa al que le das de comer, que “no es de nadie” pero pasa la mayor parte del tiempo en tu casa/porche/puerta… ¿de verdad no es de nadie?
Pareciera que el compromiso es complicado, porque por supuesto implica responsabilidades, pero cuando se trata de adoptar a un animal de la calle no es tan difícil como parece. Tengo un amigo que tiene una gata hermosa, sin placa, y dice de ella que le parece difícil que no tenga dueño porque es muy bonita y está muy bien alimentada. La verdad es que al verla sí me pareció que fuera de la calle, primero porque estaba muy sucia, segundo porque si tuviera dueño una de dos: o no la dejaba salir nunca, o le pondría una placa para que no se la robaran. Le digo: ya es tuya, pero no te has dado cuenta. Si ya le daba de comer (bueno, hasta sobrecitos de alimento blando le tenía a la chiflada) sólo faltaba que la llevara a vacunar, esterilizar, y le pusiera una plaquita con sus datos.
La placa es importantísima: si un día tu gato se sale de casa, ¿cómo esperas que vuelva? Nosotros nos encontramos un gato macho, castrado, sin identificación. El pobre se veía desesperado, quería entrar a cualquier casa de la cuadra. Lo alimentamos y le conseguimos un hogar, pero si ya tenía uno… no me imagino a su pobre dueño.
Así mismo, si tienes un gato “afuera” al que le das de comer, y un día no aparece porque se lo agandalló el vecino… pues ni cómo hacerle, porque el gato nunca tuvo placa ni manera de identificarlo como tuyo. Si nos hacemos responsables, hagámoslo al cien. Ponle placa a tu perro o gato, no cuestan caras, y así si llegara a perderse tienes más posibilidades de encontrarlo. Se me parte el corazón viendo decenas de fotos de animales que se ve que tienen dueño (traen un paliacate al cuello, son de raza, traen corte especial de pelo, están castrados, se ven bien alimentados, no saben andar en la calle, etc) y sin poder reunir a uno con el otro.
Así que, para fines prácticos, resumamos: perro o gato encontrado en la calle sin identificación, no es de nadie. Si tu perro o tu gato es tuyo, ponle plaquita o chip.

Juego de cartas

Juego de CartasJuego de Cartas by Max Aub
My rating: 5 of 5 stars

“Juego de cartas” se publicó por primera vez en una edición pequeña en México, a principios de los años 60. Imposible de conseguir en la actualidad, fue reeditada en España hace un año y medio por la editorial Cuadernos del Vigía y los herederos de Max Aub. El libro está compuesto por dos juegos de naipes (que en sus diseños hechos a mano por Jusep Torres Campalans -heterónimo de Max Aub- integran las barajas inglesas y española) y al reverso de cada naipe, hay una carta.
La experiencia que como lectora tuve al enfrentarme a un texto compuesto por misivas colocadas en naipes (un juego de cartas, en más de un sentido) es difícil de describir. Por principio de cuentas la experiencia física de tener las cartas en las manos y poder mezclarlas y leerlas en el orden que sea es muy interesante y divertida. Después, la calidad de las misivas en las que se revela la historia y la percepción que los personajes tienen de Máximo Ballesteros, recién fenecido personaje, es maravillosa. Carta a carta el lector se empapa de testimonios sobre la vida y obra de Máximo, algunos concordantes, otros diametralmente opuestos, pero siempre con muchos puntos en común.
Por tanto el texto me parece valioso en todos los niveles; se conserva la calidad literaria ya conocida de Max Aub y se agrega el factor lúdico: la experiencia ergódica del lector dota al texto de una sensación de divertimento que no demerita en lo literario.
Es una lástima que en México sea imposible de conseguir, pero para el que guste, puede comprarlo en Casa del Libro o alguna otra librería online. Es un poco caro, eso sí, pero es una de esas joyitas que vale la pena tener, ya sea para leer en solitario o en grupo, como las instrucciones lo indican.

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Greetings from planet Paprika

El año pasado, el Piantao y yo tuvimos la gloriosa oportunidad de visitar Budapest, una de las ciudades más chidas en la que su servidora haya puesto pie. Todo fue maravilla sobre maravilla, y una de estas tantas maravillas fue el goulash, plato nacional de nuestra querida Hungría.
El goulash es de origen humilde y no es pretencioso. Los pastores acostumbraban comerlo y se preparaba en una gran olla colocada sobre el fuego, al aire libre. Varía según quien lo cocine y la región geográfica donde se prepare (ya se consume en tantos países, que me imagino debe haber cientos de variedades) y puede prepararse un poco más seco (como un guiso) o “caldudo” (como una sopa). Tiene un sabor muy cercano a la sazón mexicana, excepto porque no es picante y tiene mucha paprika, que es un condimento que no he visto que usemos mucho por acá.
En Hungría lo probamos de dos maneras: una en caldo, y la otra más seco, servido con los csipetke a un lado. Los csipetke son como noodles de huevo, que parecen pellizquitos (se pellizcan antes de echarlos a cocer) son blancos y no tienen mucho sabor. Estos pueden servirse dentro del goulash o a un lado. El goulash se come con pan, y se sirve como único plato o sobre una cama de arroz. Es bastante pesado, así que yo lo sugiero como único plato, aunque también con arroz blanco sabe chido.

Yo para nada soy una cocinera excelsa, me defiendo y me defiendo medio bien, pero para salir victoriosa las más de las veces, siempre procuro recetas sencillas y en cristiano. Esta es una de ellas, les garantizo que queda riquísimo y además es muy fácil de preparar. Así que les comparto la receta (la que más me gustó de muchas que leí, con pequeñas adaptaciones mías).

Primero, póngale play:

Ingredientes (para 4-5 porciones):
600 g de carne de res (puede ser pulpa o cualquier parte suave de la res) cortada en cubos de 2×2 cm
2 cucharadas de aceite
1 cebolla mediana, picada
2 dientes de ajo, picaditos
1-2 zanahorias, cortadas
1-2 ramas de apio, cortadas
2 tomates medianos, pelados y cortados
1-2 cucharaditas de pasta de tomate (opcional, o en lugar del tomate picado -yo usé el tomate picado y 1 cucharadita de pasta)
1-2 pimientos verdes frescos, cortados
2-3 papas medianas, cortadas
3 cucharadas de paprika (o al gusto -yo sí le puse bastante, para que el sabor fuera muy claro). Fíjate que sea dulce, en el supermercado seguro lo encuentras como “pimentón dulce”.
1 cucharadita de comino molido
1 hoja de laurel
sal y pimienta al gusto
Agua

*Considera que al final te quedará un caldo muy vasto, por lo que sugiero que cocines en una olla grande.

Preparación:
1. Calentar el aceite en una sartén y acitronar (o sofreír) toda la cebolla, hasta que quede cafecita/transparente.
2. Incorpora 1 cucharada de paprika, cuidando que esta no se queme, mezclando bien con la cebolla.
3. Agrega la carne y séllala, hasta que quede cafecita también.
4. Agrega el ajo picado muy fino, el comino, sal y pimienta al gusto y la hoja de laurel. Agrega agua hasta que cubra la mezcla, tapa la olla y cuece a fuego muy bajo.
5. Cuando la carne esté medio cocida (puede llegar a tomar hasta 1 hora, dependiendo del tamaño de los cortes de carne -cuando yo la preparé, los cortes eran pequeños y no tardaron mucho) agrega las zanahorias, las papas, el apio, más sal y más agua (2 a 3 tazas). Puedes agregar una cucharada más de paprika.
6. Cuando los vegetales y la carne estén casi listos, agrega el tomate en cubos, la pasta de tomate (si gustas) y el pimiento verde. Puedes agregar una tercera cucharada de paprika.
7. Deja cocer por un rato más. Si quieres que espese, destapa la olla.
8. Sirve y acompaña el plato con pan en trozos (creo que con virote debe ser delicioso).

Más o menos se ve así:

Que no te engañe su humilde apariencia, su sabor es delicioso. Además, todo es natural, no hay nada que provenga de una lata en este platillo, pura verdurita buena ondi :)
Si lo preparas, ¡me cuentas!

El hechizo que no funcionó

El viernes el Piantao y yo vimos Melancholia, la peli de Lars Von Trier. No voy a entrar inmediatamente a los elogios como todas las reseñas que he encontrado, más bien voy por fin a colocarme en mi postura oficial: no me gustó. Sí que tiene imágenes muy bellas, la fotografía es increíble, hay momentos de metáforas visuales espectaculares y la música (que es de Wagner) le va de maravilla. Fuera de eso y del malestar habitual que me provocan las películas de tan afamado director, no me quedo con nada. Quizá pueda no ser mi tipo de película, quizá yo estoy loca y he perdido el sentido porque todo mundo parece amarla, pero a mí nomás no.
En una reseña de las que leí (en un inútil esfuerzo por averiguar qué fue lo que todo mundo vio menos yo) dice un párrafo: “Sobre quien no funcione el hechizo de “Melancolía”, la película es un pomposo vacío de contenido, un artificio engreído sin alma y un superficial retrato en el que pretende sustituir con el abuso de la música y una estilización de las imágenes a una verdadera exploración de sus personajes”. Y eso me ahorró un buen pedazo de la escritura de esta reseña.
No niego que la película tiene lo suyo (la forma) pero el contenido me parece… vago. Inconexo. Puedo encontrar muchas maneras de relacionar las partes, y quizá esto se deba a su vaguedad, pero ninguna me parece que encaje. Y esto no es agradable, como ocurre con algunas novelas en las que el lector debe hacer su parte para lograr un resultado armonioso y/o completo (un final abierto puede ser completo, también, si hace sentido con la historia); aquí yo simplemente veo partes que no sé cómo unir y, aunque no soy una experta en cine, mi formación me permite tener cierto criterio, digamos, para tampoco ser un espectador absolutamente ingenuo.
Lo único que le agradezco a esta película es que me permitió recordar una canción bien chida de Einstürzende Neubauten, que les comparto a continuación. ¡Ah! Y el arreglo de novia de Justine (vestido, mantilla, peinado, maquillaje) que estaba absolutamente increíble.

Tentenpiés de media tarde, presenta…

“Quiero café y hace calor” o “Cómo seguir escribiendo la tesis sin morir en el intento”.

Ingredientes:
*1 licuadora (jaja)
*Hielo (aprox. 6 cubitos o más, si tiene licuadora chida)
*2 tazas de leche
*Café soluble (o si son muy puristas, una tacita de café de prensa/cafetera/turco/expresso bien cargadito)
*Chocolate soluble con menta (junto o por separado)
*Kisses rellenos de menta (lero lero, yo tengo y ustedes no)

Para 2 personas
– Quite el papelito a 4 kisses. Ponga 2 en el fondo de cada vaso.
– Licue el hielo, 2 tazas de leche, 2 cucharadas de café soluble (o al gusto), 2 cucharadotas del chocolate con menta (o al gusto).
– Sirva, disfrute, y déle en la madre al sueño, a la hueva y al bloqueo mental -por lo menos hasta que se termine el rush de azúcar y cafeína. Aww.