¿Y qué sería el gran evento, si no puedo bloguear sobre él? Como la exhibicionista vieja bloguera traumada que soy, todas estas nuevas experiencias que he estado viviendo ME URGIERON (sic) a hacerme un blog. Uno nuevo, para no quitarle la aburrida rutina a este. Así que sin más preámbulos, los invito a que conozcan BRIDE IN MAGENTA. Porque soy bien creativa con los nombres. JA.
In my life I love you more
Hay cosas en las que creo firmemente. Creo en los compromisos. Creo en el amor. Creo que en que existe una persona indicada para tu vida, que te transforma y te marca de tal manera que tu vida no sería lo mismo sin ella. Por lo tanto, creo en el matrimonio, creo en la vida en pareja, creo en el trabajo que conlleva mantener una relación saludable, creo en la monogamia y otras ideas tan hechas a un lado últimamente.
En mi vida he conocido a muchas personas maravillosas, y a otras no tantas, pero he tenido la suerte de que han sido más las personas maravillosas las que me han rodeado, y para todas esas personas tengo un espacio en mi corazón y en mi mente, donde habitan y las guardo con amor. Guardo las experiencias, las enseñanzas, pero sobre todo, el amor que alguna vez me dieron y yo les di.
El tiempo, las experiencias y el aprendizaje que ellas me han dado, me han traído a un punto importante en mi vida.
Estoy muy, muy contenta. Y ningún comentario de “para qué te casas, es un suicidio” etc, me va a borrar esta sonrisa del rostro. Si alguien no cree en lo mismo que yo, no importa, pero no me lo hagan saber: no los voy a escuchar :)
<3
sabes que te has convertido en la vieja loca de los gatos cuando…
Dispositivo controlador de acceso para gatitos
Como ya los gatitos cabroncitos, que apenas el sábado cumplen un mes, andan bien inquietos, tuve que ingeniármelas. Normalmente se mantenían dentro del closet, y yo dejaba una abertura pequeña para que la mamá pudiera entrar y salir. La cosa es que ya son ellos quienes entran y salen… ¡ya corren, los canijos! Y me daba miedo que siendo tan pequeños anden corriendo por toda la casa.
Entonces, ayer a la 1.30 am, mientras sólo podía pensar en dormir pero no podía ir a dormir hasta solucionar el problema, se me ocurrió poner una caja pesada en la puerta. Así, todos los adultos -gatos y humanos- podemos pasar sobre la caja pero los bebés no, y tampoco los gatos la pueden arrastrar poque está llena de libros; del otro lado, puse unos zapatos pesados para que la puerta no se abriera y liberara espacio para pasar. Con este sistema (marca registrada del Dr. Chunga) los gatitos pueden andar libremente por el cuarto.
A Motiti le gustó la idea, y hasta usa la caja como puesto de vigilancia.
Abajo, la vieja loca saliendo al mundo (afuera del closet) con todo el esplendor de su pequeñez.

Pequeñas alegrías cotidianas
Mi profesor de Teoría crítica y posmodernidad nos pidió que trabajáramos con una de tres películas 1) Wings of desire 2) In the mood for love 3) Blade Runner (las primeras dos me encantan, la tercera #yoconfieso que no la he visto). Luego en clase nos puso tres videos, uno era de Nick Cave. El trabajo final es muy probable que sea sobre Diccionario Jázaro de Milorad Pavic (L). Ya sólo le falta mandarnos a un concierto de Crüxshadows y que escribamos un ensayo sobre por qué los gatos son los mejores animales del mundo. Entonces lo amaré por siempre.
(Además es bien guapo. En serio. Luego les enseño una foto).
De los diez que yo tenía ya nomás me quedan… ¿doce?
Ayer por la noche rescatamos dos gatitos. Se distinguían sus mini siluetas recortadas con las luces del coche, justo a un lado del boulevard. El Piantao no dijo nada, yo sólo apunté con el dedo y antes de emitir cualquier sonido, escuché cómo rechinaban las llantas ante el pisotón sobre el freno. Como sólo tengo dos manos, sólo pude rescatar a dos, pero calculo que había al menos cuatro. Cuando regresamos, luego de dejar los dos en casa, escuchaba uno pero la verdad no lo pude ubicar entre la maleza.
Me pregunté si había sido lo correcto, el agarrarlos así nadamás, sin pensar si tenían una mamá que los buscaba. Pero luego de darme cuenta de que los pobrecitos bebés estaban en los puros huesos, me convencí de que había sido lo mejor. Además, por lo menos dos de esos gatitos van a crecer sanos, bien alimentados y amados, además de que no se van a reproducir sin control.
El asunto es que había doce gatos en mi casa. La verdad no lo digo con alarma, sino con orgullo: siempre bromeo sobre mi estatus de “vieja loca de los gatos” y creo que nunca lo había sido como ahora. El Piantao tampoco se queda atrás, él en sí constituye un “cat magnet” -a él tengo que agradecerle por Mao, mi gato consentido- y me apoya en mi eterna campaña de rescatar gatitos para darles un mejor hogar. Eso es lo que yo puedo hacer: rescatar gatitos, alimentarlos, buscarles casa, esterilizarlos. Sé que la gente también sufre, pero no puedo andar recogiendo gente de la calle y tampoco tengo dinero para sacarlos de pobres, pero sí tengo un puñito de croquetas extra, o una lata de atún que puedo ofrecer a estas criaturitas. Decía Gandhi que “una sociedad se puede juzgar por la forma en la que trata a los animales”. No podemos esperar tener mejores ciudadanos, gente compasiva, estudiantes sensibilizados, si desde pequeños no les enseñamos a respetar la vida ajena, la vida de los animales. Todos esos monstruitos que desde pequeños lastiman perros y gatos, tienen un alto grado de probabilidad de ser en su adultez insensibles, incomprensivos, no empáticos, e incluso hasta violentos.
Yo no soporto ver a un animal sufrir, y con esto no quiero minimizar el dolor humano. Al contrario, creo que si todos nos conmoviésemos igual ante el dolor animal, nuestra sociedad sería otra cosa.
Hace rato se llevaron uno de los dos gatitos rescatados. Me quedé con uno de ellos, que es lindísimo y color negro con manchitas blancas… el viernes se lo entregaré a su nueva dueña, que espero lo cuide con muchísimo esmero. Ahorita está envuelto en mi sudadera, dormido en mi regazo… es TAN pequeñito…






