Lestat… ¡otra vez!

Cuando estaba como en segundo semestre de prepa, me dió por leerme las Crónicas Vampíricas de Anne Rice. Un poco tarde vi Entrevista con el vampiro y recuerdo que fue una muy muy MUY grata impresión -hasta ahora, creo que es la única película donde me gusta Tom Cruise, quien me cae gordísimo. El punto es que me chuté Entrevista con el vampiro, que me encantó en ese momento, luego me chuté Lestat el vampiro, el cual me gustó pero no tanto, inmediatamente después me aventé La reina de los condenados. Afortunadamente la biblioteca de la prepa tenía los tres. Luego me regalaron El ladrón de cuerpos y dije… no mamar. Si el libro tres ya había frisado los límites entre lo que yo consideraba bueno y lo que yo consideraba ridículo, esto estaba lejos, lejos de ser bueno y más bien en el campo de lo ridículo. Pero pensé, bueh, quizá deba darle otra oportunidad. Así que me compré o me regalaron Memnoch el demonio. Y ahí fue cuando rompí definitivamente con ella y todos sus libros (ya me había decepcionado también a estas alturas El sirviente de los huesos y el primer volumen de las brujas de Mayfair, La hora de las brujas. Todavía sigo creyendo que este libro de mil y pico de páginas ha sido el peor desperdicio de tiempo invertido en libros de TODOS los libros que he leído).
Memnoch el demonio ni siquiera lo terminé. Han sido pocos los libros que no he terminado (recuerdo al menos uno de José Agustín) y este figura entre ellos. Era pésimo el planteamiento, y nada peor que un libro que te defrauda desde el principio. ¿Pero de qué manera el mismísimo Satanás, Lucifer, el merititito Príncipe de las Tinieblas va a necesitar ayuda de un vampirillo rockstar y mamón como lo es Lestat?. No me lo imagino. Aunque tal parece que la Rice, sí. Puagh, una mugre. Ya suficiente había tenído con Lestat y su banda de rock (WTF??); la verdad me da tristeza cómo echó a perder un personaje que al principio era muy chido y al final era francamente insufrible.

Pues bueno, la nota va porque la Anne Rice, recientemente convertida a no sé qué secta cristiana de esas arrasadoras (onda Yuri) en las que los programan para sólo hablar/escribir/cantar alabanzas a Jesús, va a publicar OOOOTRO libro en sus crónicas vampíricas. Pero, como ella se prometió firmemente nunca más escribir sobre vampiros y cosas esas del diablo, el nuevo libro va a estar enmarcado por su cristianismo. En éste, aparecerá de nuevo Lestat, quien ahora se verá relacionado directamente con la existencia de Dios -una onda redentora de su personaje, o algo así. BASURA, en pocas palabras. Yo mejor mataba a Lestat antes de andar redimiéndolo, sería como anular la existencia de sus libros anteriores… o sea, por lo menos 25 años de su trabajo.
Pero por si esto no fuera poco, la Rice escribió y sigue escribiendo, una crónica sobre Jesús… de hecho su próximo libro se llama Christ the Lord, The road to Cana, y tiene una foto bastante fea de Jesús. Nope, no es día de los inocentes. Es más, entren a su página y súbanle a sus bocinas, porque lo que escucharán será… el Ave María. También podrán encontrar oraciones, salmos, citas bíblicas… no la critico por eso, vamos, sino que me saca de onda su abrupto cambio. Además eres novelista, ficción es ficción y no importa qué religión tengas: para mi forma de ver las cosas, tu religión determina tu comportamiento en el mundo y tu realidad espiritual. Tu chamba es otra cosa, si bien se refleja en lo que creas, no significa que eso deba ser el eje temático de tooodo lo que hagas. No sé si me explico. Si yo escribo una novela sobre unos asesinos violadores drogadictos que se salen con la suya, no significa que esté de acuerdo con eso. Por otra parte, a menos que me dedique a trabajar para Ediciones San Pablo, no me la voy a vivir novelando a Jesús.
En fin.
Anne Rice es un asunto chistoso. Me pregunto qué estará pasando con ella, qué pasará con sus libros (a lo mejor y hace una quema de todas sus crónicas vampíricas, onda Harry Potter) y bueno, quizá sea mejor que deje de escribir… por completo. Jaja.

pd: mientras leía Entrevista…, tuve un gatito, un tabby güerito al que le puse Lestat y era como el canijo. Lo tuvimos que regalar por desmadroso.

nunca habrá algo como “demasiados libros”

Me encantan los libros. No sólo leerlos: el objeto en sí es… peculiar, hermoso. Nunca hay demasiados libros en casa, y siempre habrá maneras de acomodarlos en algún lugar. Me encantaría poder tener, por supuesto, un cuarto para ellos solitos: libreros de pared a pared, de techo a piso, un sillón cómodo y una lámpara de lectura. Una gran biblioteca, que seguro costará miles de pesos trasladar en la mudanza, jiji.
Cuando fui a la antigua casa de Felipe, recuerdo que subiendo las escaleras tenía en un pasillito angosto un librero así: de pared a pared, de piso a techo. Cuando volteabas hacia arriba, parecía que el librero se te iba a venir encima. Pero por supuesto, jamás se me hubiera ocurrido esto:

Escaleras que son libreros. Aunque claro, tampoco se me hubiera ocurrido la Bibliochaise:

Ni tampoco la Cave:

Me encantaría tener cualquiera de esos dos últimos (o los dos). Creo que el libro no se extinguirá jamás (llevan años diciendo que desaparecerá), esto por muchas razones y una de ellas es su característica de objeto de culto. Así que para el objeto de culto: pedestales. Y ciertamente estos son muy creativos.

P.S. I love you

Hace tiempo, una compañera del trabajo me contaba sobre su libro favorito. Me contó a grandes rasgos la historia, y no pude evitar pensar que era terriblemente cursi y meloso. En general, a ella le gustan las historias románticas y que te provocan mares de llanto. A mi… bueno, me afectan -¿a quién le gusta llorar cuando lo que quiere es divertirse?- lo mismo que las películas de terror. Igual las veo, pero sólo si sé que tienen finales felices (las cursis, no las de terror).
El punto es que no me escapé de que me prestara el libro, y tampoco pude escapar de su lectura. Y pues lo leí. Y me tardé tres días: tiempo récord considerando que me ha tomado tanto tiempo avanzar en esas dos lecturas que ustedes pueden observar en la columna del lado derecho. El libro en cuestión se llama Posdata: te amo. Sí, sí, ya sé, ríanse lo que quieran. La historia es… predecible, hasta cierto punto, pero la autora tiene la facultad de envolverte por completo en el sentimiento que a ella le plazca. Es una novela… romántica, light, fácil de leer. En menos de lo que te das cuenta ya leíste cien páginas. Y lo peor del caso es que no puedes parar, los capítulos son breves y terminan (y odio el recurso) en momentos críticos. Y simplemente tienes que seguir leyendo. El libro es muy dulce, construido de una manera que te lleva de las lágrimas a la risa.
La autora, Cecelia Ahern, tenía 23 años cuando publicó esta novela (grrr) que fue best seller en Irlanda, su país de origen, y ahora ha sido traducida a 14 idiomas. Su segunda novela también fue best seller y ganó premios, etc. La mujer actualmente tiene 26 años y es productora, junto con otro tipo, de la serie de televisión Samanta Who? que pasan en el Sony… además de otras tres novelas, dando un total de cinco be$t $eller$. La película basada en la novela Posdata: te amo, se estrenó en diciembre del año pasado, con Hillary Swank en el papel de Holly, la protagonista.
Bueno, ¿y de qué trata tan melosísima historia?
Holly perdió a su esposo debido al cáncer. Esto lo saben desde la primera página, no se traumen. Ellos se conocían desde la secundaria, habían sido mejores amigos, se casaron, felices, felicidad, amor, etcétera. Pero luego Gerry muere, y Holly no sabe cómo seguir adelante… cuando la novela empieza, ella lleva dos meses de total miseria, llanto y depresión. Sus amigos (algunos) le llaman, su madre se preocupa, ella sólo se tortura pensando en él y todo lo que no vivieron juntos, los hijos que no tuvieron, los lugares que no visitaron, etcétera. Un día, la madre de Holly le dice que en su casa tiene un paquete dirigido a ella, pero no sabe qué es. Resulta que el paquete contiene cartas que Gerry le escribió a Holly antes de morir, una para cada mes hasta completar ese año. Todas las cartas estaban firmadas con un “posdata: te amo”, colocadas en sobres cerrados con el mes indicado en el exterior.
Quizá sí me gustó, aunque me avergüenza admitirlo. Al menos estoy segura de que nunca lo compraré, pero podré recomendarlo a alguna amiga (hombres no cursis: absténganse). Eso sí, en cuanto estrenen la película iré a verla, pero ahora sí no voy a presumir que leí el libro antes, jaja XD

yo soy leyenda (un buen libro y una pésima película)

I am legend (1956) es una maravillosa novela de vampiros escrita por Richard Matheson. En ella, Robert Neville es el único sobreviviente en un pueblito en medio de la nada, atacado por una extraña enfermedad que conviertió a todos sus habitantes en vampiros. De día, se dedica a reunir provisiones y matar vampiros en ataúdes, y de noche, sobrevive. Los vampiros (otrora amigos, conocidos, compañeros de trabajo) se reúnen afuera de su casa por las noches, a llamarlo por su nombre. Él se resiste, escucha música clásica a todo volumen, y espera que las ventanas tapiadas y los ajos colgados alrededor, sean suficientes para mantenerlos lejos.
Para mi gusto, una de las mejores novelas de vampiros, o la segunda mejor después de Drácula. Lo fascinante de esta historia, es que, aunque se trata de vampiros, no está llena de clichés como la mayoría de las novelas (los clichés en las historias de vampiros son lindos, no me malinterpreten, pero es tooodo un reto poder crear una historia sin que el uso de ellos empalague). En mi larga carrera como lectora de cuentos, poemas, novelas y comics de vampiros, puedo decir que Yo soy leyenda es una de mis favoritas.
Hace tiempo N me prestó (o me dejó en comodato, jaja) una de las adaptaciones cinematográficas de esta novela, The last man on earth (1964), protagonizada por Vincent Price. No recuerdo bien en qué termina esta película, pero sí recuerdo que la trama era muy similar a lo presentado en la novela.

Ya sé que las adaptaciones son eso: adaptaciones. Ya sé que vivimos eternamente inconformes por estas “adaptaciones” de libros al cine. Ya sé que el lenguaje cinematográfico y el lenguaje literario tienen diferentes medios de presentar las historias, etcétera. Pero eso no quita que la película Yo soy leyenda, protagonizada por Will Smith, pudo haber tenido CUALQUIER nombre en este creciente universo, CUALQUIERA que NO fuera Yo soy leyenda. Porque aunque digan que está basada en el libro, NO TIENE NADA QUE VER, excepto el nombre del personaje principal. Por principio de cuentas, me decepcionó ver que NO era una historia de vampiros, sino unos monstruitos computarizados des-cerebrados y con una fuerza ridícula y estúpidamente grande. Toooodo el chiste de la novela, es que las creaturas vampíricas PIENSAN, y razonan, y de alguna extrana manera temen a Robert Neville porque es el ÚNICO que no es un vampiro. ¡Imagínense! Una sociedad formada por vampiros, teniendo sólo a un hombre entre ellos, que no se ha convertido en uno de ellos porque posee una extraña resistencia en su sangre. Es justo como las historias en las que un pueblo es atormentado por los actos de un vampiro… pero al revés. He ahí una de las maravillas de la novela.
Pero tiene que llegar Hollywood y los heróicos personajes de Smith (me cae bien el tipo) y echar a perder un clásico. Hasta el final le cambiaron, retirándole todo el sentido al nombre de la obra y una de las partes más impactantes. Todo será culpa del guionista, el mismo que escribió Constantine, cuyo nombre ni siquiera voy a mencionar porque realmente da lo mismo cómo se llame. El punto es: ¿quieren una buena historia? lean la novela. Ni se paren a ver la película, será una pérdida de tiempo y dinero.

un cuento de un cuento

Un mini cuentito del libro Cuentos malvados, por Espido Freire.

Una le otorgó la belleza, otra una hermosa voz. El hada más joven sólo le había traído un perrito. El hada negra lo notó, se compadeció de ella, maldijo a la princesita y sonrió condescendientemente al retirarse para que el hada joven tuviese algo que regalar.