para los amantes de los artículos de oficina…
No sé por qué me gustan tanto, pero sí, adoro los artículos de oficina. O papelería, o como quieran llamarle. PLUMAS sobre todo, cosas para escribir, pero también hojas, post-its, libretitas, borradores, lapiceras, sacapuntas, plumones, carpetas, TODO. Cuando trabajaba para gobierno me daban cheques mensuales para surtir los materiales de los talleres infantiles…. uuuuuu no saben cuánto lo disfrutaba, perderme en grandes papelerías comprando plumoncitos, lentejuela, pegamento, hojitas, papelitos, pendejaditas… era la onda. Y cuando se terminó el jale, por-supuesto que me traje el sacapuntas eléctrico, las charolas apilables, la grapadora y todo lo que estaba en mi escritorio (yes, I steal office supplies!). Así que descubrir knock-knock fue la onda, por lo que la semana pasada marcemars y yo nos regodeamos comprando una variedad de cositas lindas.
Entre las cosas que me compré, están estos clips para organizar mis lecturas, que regularmente me dan en fotocopias:

Unas carpetas muy originales y sinceras para organizar mis kilos de papel:

Y lo mejor de todo: una caja con notitas autoadheribles (postis, pa’ la raza) que permiten determinar la urgencia del mensaje…

Ya no me acuerdo si pedí algo más -así siempre me soprendo cuando llega el paquete, ja.
sony reader touch
Primero: el aparatejo.
Después de una larga espera y un análisis que duró algunos meses, me decidí por el Sony Reader Touch Edition. Me ahorraré toda la reflexión en torno a los libros electrónicos y lo sintetizaré en que lo compré por novedosa, porque me gustan los gadgets y porque es una buena manera de leer cómodamente los pdf’s de la escuela. ¿Por qué este? Pues el kindle está medio feón (la neta) y el wireless, aunque según funciona en México, no te sirve para nada puesto que no puedes comprar todos los libros de Amazon por cuestiones legales; además, tampoco puedes acceder a los periódicos (por las mismas razones) y a final de cuentas sólo te queda wikipedia.
El Nook en ese entonces no existía y me prometieron tanto y al final no dieron nada: a mí me interesaba mucho el WiFi pero resulta que sólo funcionaba dentro de las librerías B&N (wtf? así para qué…). Además como sólo es touchscreen en la parte de abajo, eso te confunde (lo sé yo que tengo un celular LG Venus y sólo un cachito es touch, y siempre le ando picando a la pantalla que no es touch por inercia) (y por tonta, claro) y por cierto, ¿de qué me sirve que sea a color?.
En fin, compré el Sony por chido, funcional, honesto y existente. Pude verlo en la tienda, tocarlo, y la neta me latió mucho. El precio no es muy amigable (300 dlls, más los accesorios que quieras comprarle). Lee bastante bien los PDF’s naturales (o sea, que no están escaneados como imagen) y los .doc, así como los mp3. Lo chido es que a través de la Sony Library puedes comprar libros (si estás fuera de EEUU, sólo los puedes comprar usando las tarjetas de regalo Sony) o descargar gratuitamente de Google Books los libros que ya no tienen derechos de autor.
Trae su propio software con el que haces tus grupos de libros y actualizas algunos blogs que puedes leer gratuitamente. Ok, no es wireless, pero realmente no me afecta tener que conectarlo para que se actualice. El Reader no incluye cargador de pared, solo el cable USB para cargarse directamente en la compu, pero mi papá (léase: mi papiiiiii) me compró el cargador y un estuche rígido para traerlo en la calle. En el paquete, trae un estuche suave:

Este es el estuche rígido, que no es marca Sony pero ellos lo venden en su tienda.

Como esta es la versión touch, el 100% de la pantalla es touchscreen. La respuesta es rápida, el uso es bastante intuitivo y quizá sí refleja un poco la luz (dicen los usuarios de la otra versión que no es touch, que pierde un poco el contraste a comparación) pero en ningún momento me resultó incómoda la lectura. Utiliza la tecnología de tinta electrónica por lo que no cansa la vista y pareciera que estás leyendo de un paperback.

El primer libro que leí completo en el aparatejo este es “El museo de la inocencia”, de Orhan Pamuk. Lo compré en inglés (es lo malo, que actualmente es difícil encontrar a la venta libros en español) y me encantó leerlo ahí. Me costó la mitad de lo que me costaría impreso, también en inglés (en español no sé cuánto cueste); el precio promedio de los libros electrónicos es de 6 dlls aproximadamente, regularmente menos. Es un libro largo, aproximadamente 600 páginas en su versión impresa, que se traducen (en letra mediana) a 1850 páginas en el reader, aunque también puedes cambiar el tamaño a S, L, XL y XXL. Para cambiar la página puedes usar el botón designado para eso, o deslizar el dedo en el sentido del cambio de la página (o sea, izquierda a derecha para avanzar y al revés para retroceder). Yo a veces tomaba el lector con ambas manos, y con el pulgar derecho “frotaba” la pantalla hacia la derecha, como un centímetro, y ya con eso cambiaba de página. Es lo mejor para leer mientras comes: lo recargué en la jarra y no hay con que se cierra o estorba. También es comodísimo para leer en la cama (si tuviera un control remoto para cambiar de página sería la onda jaja) y no se diga para viajar, esperar en el banco o lo que sea. Tiene las ventajas de un libro de bolsillo, con la diferencia de que el lector no se maltrata en el bolso y puedes traer no sólo uno, sino cientos de libros. Además no pesa mucho y es un excelente tema de conversación cuando algún desconocido te pregunta por el aparatejo que traes entre manos.
Los contras: hasta ahora, el único contra es que… pues me gustan mis libros impresos :( soy una romántica de los libros, es difícil para mí saber que tengo TODOS los libros de Pamuk en mi librero *excepto* este. Y es una sensación chistosa, no lo puedo prestar ni ponerle mi nombre una vez que lo termine de leer. He ahí mi dilema.
En el siguiente post, la novela.
Desvelada
Llevo como dos semanas de estarme desvelando muchísimo. Sobre todo esta última, que ha estado muy pesada por cosas de la escuela. Lo malo es que días como hoy, en que no tengo tarea urgente, en vez de irme a dormir me quedo aquí tonteando. Me identifico completamente con esta tira de Bunsen: vienes por una cosita y de pronto zaz, ya pasaron tres horas. Pero bueno, como no hay mucho interesante qué decir, les dejo algunas fotitos.
Así se ven mis hijos recién bañados. Les di latita de premio porque se portaron muy bien.

Este es el retorcido Beny. Neta no entiendo cómo es que se puede dormir así.

Aquí se ve mi intento de sala. Todavía no es una sala-sala, pero espero este finde encontrar algunos silloncitos lindos y pasar el futón al estudio (¿ya viste, Amadeus, cómo es que sí te compré un futón? XD). Después de esta feria del libro, seguro necesitaré otro librero. Los juguetes de los hijos, eternamente regados en toda la sala-comedor.

Y ya me voy a dormir, porque si no aquí me dan otra vez las tres.
Türkçe konuşur musunuz?
Sonará a locura, pero ya estoy tomando clases de turco. Sí, aquí en Mty. Tuve la fortuna de encontrar a una maestra muy chida y no puedo estar más feliz al respecto. Calculo que tendrá más o menos mi edad, vive cerca de mi casa y a las dos nos gusta el lokum :) Lo mejor de todo es que es lingüista (del turco y del alemán) y tiene un español excelente, por lo que nuestro entendimiento es mucho mejor que cuando estudiaba en Estambul, que la maestra era muy buena pero hablaba muy poquito inglés.
En fin, mi tarea para el jueves es aprenderme los números (que ya me los sabía, pero ahora sólo recuerdo del uno al cinco: bir, iki, uç, dört, besh) y repasar algunos verbos en presente y pasado. Tengo mala memoria, pero por lo menos no tengo (tantos) problemas de pronunciación y eso se lo debo a la música.
Me dijo que después que hablara un poco más (o que hablara, punto) me llevaba a comer con unas familias turcas que viven aquí, para practicar un poco y comer comida típica. Otra cosa curiosa es que me contó que en McAllen hay una comunidad más o menos grande ¡de turcos! Qué extraño. Lo chido es la manera en cómo se enteró: iba por la calle hablando con su esposo y maldiciendo en turco para que nadie le entendiera, pero resulta que hubo gente que sí le entendió (me acordé de C.C. gritando leperadas por la ventana del hostal en Estambul, ja).
Pues nada, que estoy contentísima aunque el mundo me juzgue loca por aprender un idioma que “no me sirve” para nada. Qué importa, las cosas que más dan felicidad en la vida no sirven para nada :)
¿Qué hora es?!
Y ustedes ya saben… ¿qué hora es?
(Si quieren morir de risa, véanlo!)
¡TELEMUNDO! XD
