antes y después

Nunca había presenciado una catástrofe de tal magnitud, ni siquiera cerquita de esto. La ciudad está abatida, baleada, cansada: este año ha sido muy difícil para todos. El río se comió “a mordidas” fragmentos de las principales arterias de la ciudad, por decir lo menos. Hay colonias de gente jodida que quedó más jodida, y colonias de “gente bien” que igual perdieron la casa, los carros. El lodo inunda las calles, algunas de manera literal; las retroexcavadoras tratan de poner algo de orden en este caos de piedras, ramas, basura. Ni hablar de las casas que se llevó el río, de los muebles inservibles, de la falta de agua y luz en muchas zonas del estado… y ni siquiera he enunciado la mitad del caos. Monterrey es, oficialmente, zona de desastre; aunque antes de que fuera oficial ya lo era, pero por otros problemas no relacionados con el agua.
A mi depa le fue bastante bien, sólo tuve que trapear un poco, algunas toallas por allá, un bote para una gotera. Nunca me quedé sin algún servicio, y lo más importante es que todavía tengo agua, aunque con poca presión: hoy nos bañamos siete personas aquí -no al mismo tiempo, claro. Ya tengo llenas las cubetas, los garrafones y jarras de agua, que afortunadamente tampoco ha salido turbia, he corrido con suerte. Los gatitos también están bien, tanto mis dos hijitos como la familia de Motitis que viven afuera, ahora ya están más juguetones porque hay menos agua y más sol.
La ciudad… la ciudad es otra cosa.
Sólo de pensar en todo el trabajo que requiere Monterrey para que se parezca a lo que alguna vez fue Monterrey, me agobia. Pienso en meses, quizá años de arduo trabajo y paciencia por parte de todos los que aquí vivimos. Definitivamente esta será una experiencia que contaré a mis hijos, una ciudad destruída no es algo que se vea diario. Bueno, destruída físicamente, que de lo otro… por cierto, hoy escuché balazos por primera vez. Nunca los había oído así de claro, así de cerca.
Esta imagen me dio mucha risa. Lo de los búfalos y lobos (para quienes no viven en Mty), es porque estos animales se escaparon del zoológico de La Pastora… y dice mi papá que luego los vieron en un barcototote en el que iba un señor barbón… sabrá a dónde fueron a dar :P



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la comadre

El siguiente post está escrito por una persona verdaderamente loca y afectada, o sea yo. En serio, si no quieren escandalizarse por mis niveles de aprehensividad y fanatismo hacia los gatos, no sigan leyendo.

Pues resulta que Motiti, quien yo pensaba que estaba embarazada, no está embarazada… ¡es mamá! y hoy lo descubrí de una forma bastante… inesperada.
Resulta que yo alimento a esta nena desde hace como tres semanas… sigue siendo desconfiada, pero al menos mientras come me deja acariciarla. Hoy casi, por poquito la encierro en la lavandería. No estaba muy segura de hacerlo, pero como yo pensaba que estaba embarazada (porque tenía los pezones inflamados) creía que lo mejor para ella es que la llevara al veterinario y la revisaran y todo eso. Además, como se lleva muy bien con Mao y Beny, pensé que seríamos una linda familia los cuatro.

Exhibit A: Aquí los nenes cotorreando agustito.

Total que en mi intento por encerrarla se escapó en último momento y qué bueno… porque una hora después, mientras lavaba los platos, escuché maulliditos afuera de la casa… y que salgo… y que me encuentro a la nena rodeada de cuatro hermosas bolas de pelos. Se me cayó la quijada de sorpresa, me puse estúpidamente feliz y corrí a traer kilos de comida, leche, agua, juguetes… no me puse a tejer chambritas nomás porque todavía ni las bufandas me salen, pero casi.
Lo interesante es que me trajo a los nenes inmediatamente después de que intenté encerrarla… yo entendí su gesto como un “wey, soy así porque tengo bebés que alimentar”. Ya sé que estoy loca, pero eso se los advertí al principio. Mientras yo la miraba y me tapaba la boca de la emoción, ella me miraba fijamente… con sus ojazos… sentí totalmente su confianza, su gran gran gran gesto de confianza, mira que traerme a sus crías… Se instalaron dentro de un cuartito de servicio que está afuera del depa, al que espero nadie del edificio tenga interés en bajar.


Son cuatro nenes: tres son taby (color Mao) con blanco, y uno es completamente taby en color Mao. Antes de que pudiera advertirme a mí misma “no te vayas a encariñar con ellos” ya estaba perdidamente enamorada de los cuatro. Y cómo no hacerlo, si están hermosos.


Este me bufó después de la foto. Me bufaba y me bufaba y yo, pobrecito, pero me reía. Son tan simpáticos.

Entonces me fui con mis papás muy feliz a contarles la historia. Mi mamá pidió verlos y a mí se me hizo de lo más natural mostrarle a mis nuevos hijitos. Los vimos unos cinco minutos y luego nos fuimos. Para cuando regresé ya no estaban. Casi me pongo a llorar, pero claro: cómo se me ocurre llevar visitas cuando todavía no era tiempo. Nunca me pasó por la cabeza. Los encontré en el edificio de al lado, del otro lado de una reja que no puedo cruzar. Le dije a Motiti que me disculpara, que no volvería a traicionar su confianza. Me puse muy muy triste, estaba tan emocionada por los gatitos y no los había tenido un un día.
Salí a visitar a una amiga y regresé hace un par de horas y sorpresa, estaban de vuelta en el cuartito :) Yo les había dejado un plato con atún, leche, agua, una toalla para que se acuesten… parece que aceptaron mis disculpas. Ahora sólo espero que sigan ahí mañana… Motiti es muy buena madre, la he visto lavarlos, amamantarlos, y los protege mucho. La verdad es que el instinto materno está cabrón, con todo y que la nena esta super pequeñita tiene unos gatos hermosos y aparentemente saludables, y además de todo los trajo conmigo… me da tanto gusto que haya aceptado ser mi comadre :D


Mi comadrita, y uno de sus nenes queriendo salirse del cuartito

status: busy

Aunque las cosas de la escuela hayan prácticamente terminado, no dejo de tener ocupaciones por todos lados. Hombre, mi pintarrón está más lleno de pendientes que cuando estaba en la escuela. Me jacté por muy poco tiempo de poder cambiar mi status de messenger de “busy” a “available”: ya regresé al marquito rojo, hasta puse mejor una imagen que combinara con el tono. Y como consecuencia lógica, se me va la inspiración para el blog y cualquier otro proyecto creativo y divertido, como las cinco mil coreografías que tengo que bailar el viernes y estoy en friega ensayando.
En fin, algún día terminaré todo esto. Y cuando termine seré feliz, y por fin completaré mi lectura de Neuromancer. Oh sí.

En otras cosas, Motiti (como he decido nombrar a la gatita que ronda mi depa) sigue viniendo a comer. Ya hasta le puse un platito afuera para ella, pero sigue sin dejarse tocar. Yo le voy tomando cariño; espero que algún día me acepte y me perdone por haberle jalado la cola (en mi desesperación por alcanzarla). Pero es que es tan bella…


Come muy cerca de mí, como a 20 centímetros, pero no quiere comer de mi mano y debo estarme muy quietecita para que no se vaya. Lo lindo es que, en cuanto me ve aparecer en la puerta y chistarle, me maulla y se acerca porque sabe que hay comida. No importa que haya quien piense que es puro interés del gato, yo le agradezco su gesto de confianza y que me permita alimentarla y contemplar lo bonita que es :)

señales de vida

Estos últimos días han sido muy ajetreados, y sé que soy una mala persona al abandonar mi blog por tanto tiempo, pero verán: entre exámenes finales y presentaciones de tango no me queda mucho qué pensar. La presentación salió linda, fue una experiencia muy interesante: resulta que es la presentación de todos los grupos de danza de mi escuela… y otra vez, ¡me arrepiento de no haber entrado antes! Fue cansado pero muy divertido y a fin de cuentas, satisfactorio. Luego nos fuimos de fiesta y se me olvida que cuando uno se gradúa de la carrera desaparecen todas esas facultades de desvelarse, emborracharse y levantarse al siguiente día a presentar examen o algo por el estilo.
En fin, ya casi termino mis ensayos finales, sólo me quedan pendientes dos materias y espero que, después de eso, pueda por fin DESCANSAR.

Pero a como soy, lo dudo.

más de frivolidades

Y como con el chocolate se me desgració el cabello, agarré las tijeras y empecé a cortar puntas a lo wey. Obviamente terminé trasquilada e histérica, así que hice una cita de emergencia con la estilista de marcemars… quien hizo maravillas con el maldito escalón que me había fabricado jaja. La foto ya es después del corte, por supuesto.

Y como me quitó todas las puntitas chamuscadas del cabello, ahora sí se siente lo suavecito del tratamiento. Me quedaron tres pelos en la cabeza, pero son tres pelos bieen suavecitos jajaja