el mentado chocolate

Por fin pude lavarme el cabello. Lo he disfrutado mucho… cuando por una razón o por otra no he podido darme una ducha, me acuerdo del final de ese cuento de Cortázar “La autopista del sur”… no se los diré por si alguien no lo ha leído, pero tiene que ver con bañarse y lo delicioso que es cuando llevas tiempo sin poder hacerlo. A mí esas duchas de “no mojarse el cabello” me provocan ansiedad, pero como me puse el mentado tratamiento de chocolate para el cabello, pues no tuve otra que seguir las indicaciones.
Resulta que es un tratamiento con queratina que se supone le quita el “frizz” al cabello, y lo deja muy bonito y brillante etc. en pocas palabras es casi como si lo trajeras planchado todo el tiempo pero sin necesidad de planchártelo (esto para cabello lacio, claro). Una amiga se hizo el tratamiento y YO VI EL RESULTADO parecía que se lo había planchado pero no! La cosa es que resulta que esta madre tiene formol y no sé cuántos mugreros químicos.
Primero me lavaron el cabello con un shampoo de limpieza profunda, luego lo secaron un poco con secadora. Después aplicaron el producto como si fuera un tinte (y huele bien rico, a pastel de chocolate). Lo dejaron en mi cabello una hora y después, sin lavarlo, lo secaron con secadora. Lo interesante aquí es que sale vapor del cabello! Se ve loquísimo, porque regularmente con la secadora no sale vapor… pero así vapor blanco, onda trenecito. Para esto la chica que me estaba haciendo el tratamiento me dio unos lentes protectores y una toalla para cubrir nariz y boca, y ella traía también unos lentes y una mascarilla. Me dijo que muchas clientas se quejaban porque cuando empezaban a secar el cabello el aroma picaba (pues claro, ahora me queda claro con todas las porquerías que tiene el tratamiento). Después de secarlo lo planchan a temperaturas infernales y luego de eso, no te lo debes lavar en 48 hrs, si es posible, 72. Durante ese tiempo no debes usar pinzas, broches, ligas, etc. y si se arruga un poco con la almohada a la mañana siguiente lo debes planchar. Digamos que el cabello está en proceso de “alaciamiento” y se debe mantener lo más liso posible.
Una amiga me contó que a ella sólo se lo dejaron una hora más (después del planchado) y que ahí mismo se lo lavaron. Pero he oído de otros lugares en los que te piden 1, 2, 3 días…
El punto es que ya me lavé el cabello. Ahorita está muy mojado y obviamente no se ve si el tratamiento resultó. A mí eso me da nervio, porque mi cabello es diferente, etc. y además porque la chingadera esa cuesta muy cara. Según esto el tratamiento dura 3 meses, pero con que me dure 1 me daré por bien servida… a ver si funciona.

ACTUALIZACIÓN: El tratamiento NO se recomienda para cabello decolorado (como el mío). No les daré detalles, sólo les adelanto que mañana tengo que ir a cortarme el cabello, y estoy muy deprimida :(

todos los caminos conducen a…

A donde quieras que conduzcan.
Estaba buscando zapatos de tango, porque los míos (que son para tango, pero hechos por un zapatero mexa) se están muriendo rápidamente. Apenas llevo dos meses con ellos o algo así, y ya se hicieron aguados, los tacones están medios chuecos y traigo unos dolores en la pierna izquierda que ni les cuento.
Total, dispuesta a gastar los casi 200 dlls que cuestan los Comme Il Faut (aparentemente la marca que muchas mujeres gustan) me puse a buscar tiendas online… que hay pocas, es una marca medio mamona que ni siquiera permite que se publique una foto del zapato completo, sólo lo puedes ver en pedacitos y pedir las imágenes completas por email.
Total que buscando aquí y allá, encontré una tienda que los vende. Y la tienda está… en Estambul.

los gatitos y el desmadre

El otro día me levanté muy adormilada (cuándo no) a abrir el ventanal para que salieran los gatitos. Cuando duermo con la puerta cerrada (y ellos afuera) hacen un desmadre… como diciendo “¿ah, no nos dejas dormir contigo? pues toma”. La bronca es que con ellos adentro del cuarto, ya sé que se despiertan a las 6 y etc. etc. etc. Así que ese día durmieron afuera. Como siempre que sucede así, salgo del cuarto a enfrentarme a la zona de desastre: los cojines de la sala por todos lados, las servilletas mordisqueadas por un vampirito felino, los juguetes regados por doquier, el mantel de la mesa jalado…
Total que el otro día, entre el caos, vi una pelota que no reconocí. Pensé “mira, esa pelota anaranjada no la conozco” pero en mi modorra no le pensé más al respecto. Media hora después que regresé a recoger el desmadre, me di cuenta de que era una mandarina, de las que tengo en el frutero… arriba de la mesa del comedor. Yo me pregunto, ¿a cuál de los dos pinches gatos se le ocurrió agarrar una mandarina para jugar, y cómo diablos la bajaron si la fruta está más o menos grande y pesada? ¿cómo demonios terminó en la sala? Estos gatos cada día me sorprenden más.

la desviación (y cómo cambió mi vida)

Cerca de donde vivo están construyendo un paso a desnivel (o algo así), y no muy lejos, otro. O sea que hay dos avenidas grandes con bloqueos graves, y todo el tráfico se desvía quién sabe a dónde. Bueno sí se sabe a dónde, sólo hay que tomar las “vías alternas” en hora pico y ay mamita. El asunto es que mucho del tráfico que desvían está pasando por una calle muy cercana a mi depa: de por sí el asunto ya era medio ruidoso, pero era un ruido al que te acostumbrabas luego de unos días. Ahora el asunto es francamente insoportable, el ruidazo es insoportable sobre todo a hora pico. Hay una esquina en la que TODOS los días hay choque, al menos uno diario. De verdad estoy pensando en iniciar otro blog, con cobertura fotográfica de los choques y hasta webcam, con eso que desde mi casa se ve. Obviamente las frenadas y las mentadas de madre están a la orden del día, joer, creo que hasta camiones urbanos pasan por la esquina.
El asunto no es sólo el tráfico y cómo desmadra el trayecto al estudio de danza o a la casa de mis padres (o la carnicería, la frutería, la tortillería, you name it) sino la gente. QUÉ DIABLOS PASA CON LA GENTE. Manejan como si estuvieran encabronados por todo, como si la desviación fuera culpa del coche de adelante, o del que está al lado. Digo, es que una cosa es manejar mal (como normalmente lo hace mucha gente en esta ciudad) y otra cosa es poner todas tus frustraciones y tu odio al volante; juro que antes no era así. Antes de la desviación, al menos. Y es que ¿cómo se les ocurre desviar tráfico en dos avenidas tan grandes, tan cerca, al mismo tiempo? Es como alterar un hormiguero de hormigas rojas, es una broma de mal gusto, es una planeación muy mala por decir lo menos.
Hoy me dieron un susto que ya me quiero borrar de la cabeza. Resulta que por primera vez en la vida hice una seña de “tranquilo” a una camioneta que no observé detenidamente… o sea que no me di cuenta de que era una escalade negra, limpiecita, con vidrios polarizados. Estaba yo metida en el rollo de “mucho tráfico, gente descortés, hora pico, desviación, semáforo lento” etc etc y no me di cuenta de que la camioneta que me estaba tocando el claxon insistentemente decía “QUÍTATE SOY UN NARCO”. Después de que le hice el gesto (algo así como mover la mano de arriba a abajo con la palma hacia abajo, diciendo “tranquilo”) la camioneta me rebasó violentamente, se colocó frente a mi, se frenó (en este momento me di cuenta de mi error) y como el semáforo estaba en rojo, me hice la loca viendo a otro lado laralaralarala… cuando desvié la vista un poco al frente, sólo alcancé a ver cómo el tipo tenía el vidrio abajo y toda su horrible carota se reflejaba en el espejo lateral, me hacía el gesto de silencio con el dedo índice mientras articulaba “cállate el hocico”. No sé si me dijo o mostró algo antes de eso, sólo sé que me espanté porque el hombre ese tenía la cara de los hombres que salen en el periódico identificados como maleantes/narcos/loquesea. O sea, un rostro que no correspondía al precio de la camioneta, al menos no a nivel estético. El semáforo lento lento, yo moría de nervios, el semáforo en verde y lo dejé que se adelantara, lejos, lejos, y yo mientras más atrás mejor. Tomé otra ruta y lo perdí de vista, pero para entonces el asuntito ya me había robado la paz.
Ya no puedes hacer nada, ni un gesto, ni ponerte al tiro, ni tocar el claxon, ni manifestar la frustración: no sabes cuándo puede ser alguien armado, ya no digamos con armas de fuego, algún loco con un bat, qué sé yo. Claro que por el clima de paranoia e inseguridad que se vive en esta ciudad, ya todo coche nuevo, negro, grande y con vidrios polarizados puede ser un potencial narco. Ni siquiera voy a entrar en detalle, la situación es deprimente, frustrante: súmale las desviaciones y agradece que todavía no es verano, ahí sí a ver quién nos rescata.

para los amantes de los artículos de oficina…

No sé por qué me gustan tanto, pero sí, adoro los artículos de oficina. O papelería, o como quieran llamarle. PLUMAS sobre todo, cosas para escribir, pero también hojas, post-its, libretitas, borradores, lapiceras, sacapuntas, plumones, carpetas, TODO. Cuando trabajaba para gobierno me daban cheques mensuales para surtir los materiales de los talleres infantiles…. uuuuuu no saben cuánto lo disfrutaba, perderme en grandes papelerías comprando plumoncitos, lentejuela, pegamento, hojitas, papelitos, pendejaditas… era la onda. Y cuando se terminó el jale, por-supuesto que me traje el sacapuntas eléctrico, las charolas apilables, la grapadora y todo lo que estaba en mi escritorio (yes, I steal office supplies!). Así que descubrir knock-knock fue la onda, por lo que la semana pasada marcemars y yo nos regodeamos comprando una variedad de cositas lindas.
Entre las cosas que me compré, están estos clips para organizar mis lecturas, que regularmente me dan en fotocopias:


Unas carpetas muy originales y sinceras para organizar mis kilos de papel:

Y lo mejor de todo: una caja con notitas autoadheribles (postis, pa’ la raza) que permiten determinar la urgencia del mensaje…

Ya no me acuerdo si pedí algo más -así siempre me soprendo cuando llega el paquete, ja.

out of service

Por lo regular, cada año me enfermo siempre de lo mismo. Sufro de gastritis, como casi toda mujer que conozco, y ya es como una condición natural (el omeprazol y yo somos uno mismo, ohoh) y lo otro que siempre se me descompone es la garganta/vías respiratorias de dos maneras: o me da faringitis o gripe. Sin falta ocurre cuando terminan los periodos estresantes o cuando hay cambio brusco de clima.
Como ahora hubo cambio brusco de clima, “me enfrié” porque no me cubrí suficientemente los pies (ajá, como toda una viejita que soy) y al siguiente día sentí la garganta chistosa y al siguiente día (el jueves) madres: griponón marca diablo. Lo peor no era la gripe, sino que ese día tenía clase de turco y luego una exposición en la otra clase, y de verdad que estaba tan empastillada que hasta me movía lento, tenía que releer todo para entenderlo, no no, horrible. Salvé la clase y la presentación quién sabe cómo (creo que medio me aluciné con tanta pastilla) y descansé el resto de la noche. Ayer viernes yo juraba haberme levantado mejor, pero la verdad era sólo una ilusión. Me tomé un medicamento más fuerte porque las gripes suelen ser bastante incómodas (sobre todo para obsesitivas como yo: no quiero hacer ningún ruidito fuera de lugar, ni lucir con una pestaña despeinada) así que me arreglé para tratar de sentirme como me veía pero no funcionó.
En clase de tango fui un poco más torpe que de costumbre pero lo peor venía después… tenía que dar otra clase (qué puntería, dos clases seguidas en periodo de gripe) pero me sentía muy mal… y el resultado, obvio, fue desastrozo. Me avergüenza particularmente porque la maestra no me conoce, y la mayoría de mis compañeros tampoco, excepto 3 que podrán decir que normalmente no doy así de mal las clases. Al frente del salón todo me daba vueltas, no podía hilar un pensamiento después de otro, qué digo, una palabra después de otra. Dije una serie de estupideces sobre un tema que me gusta y divierte mucho, pero lo peor, lo verdaderamente peor, es que siento que hice el ridículo y eso es un pensamiento insoportable. Que la primera impresión que mis compañeros nuevos (que además van semestres adelante de mi) y mi maestra (de la que paranóicamente percibo que no me tiene en buena estima -y conste que esta percepción es completamente irracional-) me hayan visto dar una clase así, en una materia que para colmo de males, no creo que vaya a ser mi nota más alta del semestre es… bueno, no hay ni qué explicar. Fue una de esas veces en que me hubiera gustado presionar “Reset” o desmayarme o algo así.
Ayer en la noche me fui a la cama no sin antes empastillarme de nuevo, pensando que hoy me sentiría mucho mejor, ¡pero no! mi cuerpo realmente se dejó vencer por esta gripe sin escrúpulos y me levanté a mediodía sintiéndome de la mierda. Ahora con la novedad de que tengo tos, claro está, como sucede en esta parte de la enfermedad. Y ni hablar de que mi casa está toda tirada, hay tres días de platos sucios y el caos se ha instalado cómodamente en mi habitación.
Así que en este momento me debato entre limpiar la casa o tirarme a leer algo que NO esté relacionado con la escuela.