beam me up, scotty

Antes de que lean todo y después digan tristemente “buuu eso no tiene nada que ver con Star Trek” os lo advierto: esto no tiene nada que ver con Star Trek más que tangencialmente. Ya luego verán por qué.
Dicho lo anterior procedo a la queja cotidiana que inicia con forma de pregunta: ¿alguna vez se han preguntando cuánto tiempo gastan durante su día en trasladarse de un lugar a otro? ¿cuánto esperando el camión o cuánto buscando estacionamiento? Yo no quiero ni hacer cuentas, porque si las hago me traumo.
Realmente son pocos los lugares en los que tenía que estar ayer, tres a lo más. Y todos están bastante cerca. De mi casa a la escuela hago 15 minutos a lo más, pero con eso de que cambiaron la maldita circulación de las calles aledañas a la escuela, todo es un maldito caos. No entiendo la lógica, a menos que la lógica sea causar crisis nerviosas a estudiantes obsesivitos como yo. Y eso sin contar el tiempo que tardo en encontrar estacionamiento, porque no sé si lo sabían, pero los estudiantes tenemos que pagar si queremos estacionarnos dentro de los terrenos de la escuela. Ajá, es lo que digo. Pero bueno, cuando voy a clase regularmente salgo de casa una hora antes: los diez-quince habituales más otros quince (que pueden ser más, pueden ser menos) en encontrar dónde dejar el coche que no sea demasiado lejos aunque a veces resulta ser milagrosamente cerca (por ejemplo, frente a la puerta que está a un lado del edificio donde tengo clase, o algo así). El punto es que regularmente pongo pie en la escuela unos 20 minutos antes de la clase: muy pocos para hacer una lectura decente pero muchos para esperar simplemente afuera del salón sin hacer nada. Resumen: ahí va una hora perdida en nada.
Cuando salgo me toma otro tanto en caminar hacia el coche, salir del tráfico, entrar al tráfico, salir del tráfico, llegar a casa. Normalmente una media hora, a veces más. O sea que de fijo, cada que voy a la escuela pierdo una hora y media en traslados. ¡Una hora y media para menos de 20 km recorridos! y eso que voy en coche, no quiero pensar cuánto sería en camión.
En fin, esto por cada lugar al que asisto. Con todas las desviaciones que han montado cerca de mi casa, llegar al estudio donde doy clases de bellydance me toma 200% más tiempo que cuando no había desviaciones. Vamos, no me molesta en el sentido de “estoy perdiendo mi valiosísimo tiempo”, más bien creo que podría ser tiempo mejor utilizado. Por eso a veces prefiero no salir de casa, o permanecer lo más posible en otro lugar y no estar cambiando de sitio a cada rato.
Supongo que mi caso no se compara con el de otras ciudades mucho más pobladas… es que acá en Ranchorrey cada vez hay más y más coches, lo que es inversamente proporcional al talento de los conductores. Por eso creo que si tuviésemos un buen servicio de metro, nada de esto estaría pasando. Pero no lo tenemos ni lo tendremos y tal, así que no queda más que apechugar -al menos hasta que podamos teletransportarnos. Sí, a la Star Trek.

eso es lo que pasa cuando…

Esto es lo que pasa cuando dejas a dos gatitos solos por tres días. Bueno, con todo y que los tíos y abuelos vinieron a cuidarlos, creo que se molestaron un poquito porque los abandoné.




Por supuesto que no fue el único desmán que hicieron…

Pero mejor concentrémosnos (sic) en las fotitos que les traje de Palenque (click).


Palenque

la queja cotidiana: beny y los alaridos

Me tengo que quejar. Ya casi todas mis amistades cercanas lo saben y mis papás se cansan de oírlo, pero tengo problemas graves con Beny. GRAVES.

sexy beny

Esta bella creaturita, desde hace como un mes, empezó a maullar fuerte, muy fuerte. Después ese maullido se convirtió en alarido, y después en grito onda pavoreal en celo. Al principio me parecía simpática su forma de maullar, entre gato posesionado por algún espíritu demoniaco, pasando por las guacamayas y al final, llegando al pavoreal. Pensé “está sordo, le ha de parecer curioso sentir la vibración del sonido en su garganta” o algo por el estilo.
Pero cuando empezó a despertarme a las 6-7-8 de la mañana, sin distinguir lunes de domingos, la cosa dejó de gustarme por completo.
Lo que yo hacía hace unas tres semanas era sacarlo y amarrarlo a una protección de la ventana (recuerden que magentuosa vive en unos edificios sin patio, pero por estar medio en el cerro alrededor hay como que medio naturaleza PERO a pocos metros, un boulevard muy transitado) y Beny, por ser sordo, no teme a los carros (“Juan sin miedo” es su otro nombre). Le hice un cordón muy largo atando tres correas y con el arnés lo mantenía en un área determinada. Mao, por otra parte, tiene tanto apego conmigo (“mamachado”, como decimos por estos lares) que en cuanto salgo y digo “Maoooo” viene dando saltitos de gusto y me hace todo un numerito que incluye revolcarse y ronronear a volúmenes increíbles mientras se frota conmigo. Pero el gato sordo… pues ni modo, amarradito.
Pues el muy cabrón empezó a soltarse. Y para no hacer largo el cuento, en el transcurso de una semana los empecé a dejar salir solos, sin correa, sin amarrarlos. Claro, fue un proceso gradual: primero los sacaba a pasear por el área “verde” con arnés y correa, luego sólo Beny con arnés y correa y Mao suelto, luego solos aunque Beny seguía atado, y ahora ya los dos salen solos. Lo chido es que se mantienen juntos cuando andan afuera, y en cuanto Mao se pierde de la vista de Beny, este empieza a llamarlo. También entran juntos (les dejo un cachito del ventanal abierto) y los muy tontos se meten a usar la caja de arena habiendo tanta pinche tierra allá afuera.
En fin, pues ya salen solos (fanfarrias, albricias).
Ahora salen diario, pero siempre los meto temprano, mucho antes de que oscurezca. La cosa es que conforme los sacaba más seguido, Beny exigía que lo sacara con más frecuencia y más temprano. El otro día fue el colmo: Beny me pidió salir a las 6.00 de la mañana, afuera todavía estaba oscuro, creo que ni coches se oían en el boulevard. Y cuando digo “me pidió” más bien me gritó durante lapsos de 10 minutos que eran interrumpidos por las almohadas que le lanzaba desde mi cama o ya de plano cuando lo agarraba a cojinazos mientras lo perseguía por la sala y el comedor, donde me pegué tan fuerte en un brazo que me salió un moretón que más bien era verde. Todo esto a horas francamente inhumanas. Y ni de chiste pensaba dejarlo salir a esa hora por una cuestión de definir quién es la que manda. Me daba coraje que hiciera esos ruidos, pero más coraje me daba dejar que el gato me mangoneara.
Pasé una semana medio haciéndole caso (porque era la única manera de que se callara y me dejara dormir) pero ahora la situación se ha vuelto insostenible. Entonces pensé what would Skinner do? (como el Piantao me dijo hace tres mil años) y mi técnica ahora es dejarlo maullar (lamentablemente) hasta las 10, y a esa hora dejarlo salir. Puede ser un minuto después pero nunca un minuto antes, para que no empiece a pedirme salir cada vez más y más temprano.
Antier fue el día 1. Me levanté a las 9, me bañé, arreglé, etcétera todo mientras un coro de un solo gato me hacía perder la poca paciencia. A las 10 corrí a abrirle la puerta.
Ayer, día dos, milagrosamente Beny no maulló hasta después de las 9. Cuando desperté fue por los arrumacos que Mao me estaba haciendo (le da por ronronearme, frotarse con mi nariz y lamerme la cara) y pensé “wow, a lo mejor Beny se murió o algo, porque son las 9 y no ha gritado”. Y para decirles la verdad, este pensamiento fue real en el momento jaja. Hasta me preocupé y todo. Claro que unos minutos después Mao lo despertó e inmediatamente empezó a pedir salida. Pero fue por muy poco… a las 10 que les abrí la puerta, Beny no estaba gritando.
Hoy, día tres, Beny empezó como a las 8 de la mañana, se calló a las 9.30 y se acostó en mi cama. Cuando se acuesta en mi cama es porque ya se cansó de gritar, pero no crean que se duerme: se echa o se sienta con la mirada clavadísima en mi. Yo de pronto abro un ojito y veo esos ojotes amarillos al pendiente de mis movimientos, de modo que cuando me levanto corre a la ventana. A las diez los dejé salir: Beny ya no aullaba.
Mao no forma parte de todo esto: la verdad es que él se porta muy bien y aunque a veces pide salir (regularmente en la tarde) es por poco, maulla quedito y tierno, ronronea, se frota… y me da risa que a veces se duerme arriba de mí, y en cuanto Beny empieza a gritar, los dos nos despertamos de golpe… Mao tampoco se ve muy feliz de que Beny maulle así, y mucho menos le sigue la corriente.

En fin, espero que mi técnica funcione… lo difícil es soportar los gritos de Beny sin a) correr a estrangularlo b) correr a abrirle el ventanal independientemente de la hora. La idea es que eventualmente (espero) se acostumbren a que el ventanal se abre a las 10, así maullen como si se estuviera acabando el mundo.
He intentado grabarlo y por una u otra no he podido, pero lo más cercano a sus alaridos es esto:
[audio: pavoreal.mp3]
En un descuido y Beny está emparentado con los pavoreales. Yo me creería que este es su primo.

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Disclaimer: Adelantándome a los posibles comentarios respecto a por qué no los dejo estar afuera todo el tiempo que quieran, les comento que mis gatos son caseros, es decir, están mimadísimos y no tienen las aptitudes y la tolerancia al estrés como para vivir de gatos callejeros. Además, mis niveles de aprehensión y obsesividad, mi educación y las buenas costumbres (jaja) no me permitirían tener un gato de calle, so riesgo de tener un infarto o como mínimo un shock nervioso de lamentables consecuencias al verlos aplastados bajo las llantas de algún coche en el boulevad que está cerca de mi depa. Respecto a si usan o no collar con plaquita: mañana mismo les compraré sus collares, conocidos como “break-away” que en caso de quedarse atorados en algún lado, con un pequeño jaloncito se abren, evitando así el riesgo de estrangulamiento.

la clase de tango

Desde hace muchos años tenía ganas de entrar a clases de tango pero entre que no encontraba dónde y mis horarios espantosos, lo de siempre, no lo había hecho. Luego el Piantao y yo buscábamos dónde pero nunca nos decidimos, hasta que vi que en la escuela ofrecen las clases y el horario más o menos se acoplaba… este semestre empecé con muchas ocupaciones y seguramente estaré pidiendo esquina dentro de poco, pero un día me voy a morir, y si la vida no es hoy entonces cuándo. Así que entré.
Llevo apenas una semana tomando clases y la verdad es que no puedo estar más feliz. Es muy interesante tener un acercamiento un poco técnico a este baile, del que yo no sabía absolutamente nada más que lo que se ve. Es decir, mi apreciación era meramente de espectadora, y vaya que me gusta, pero más bien estaba acostumbrada a escucharlo.
Sucede lo que pasa, supongo, con cada tipo de música. Antes de que yo tomara clases de danza y de derbake, al escuchar una pieza árabe era simplemente eso, una pieza de música árabe. Ahora sé cómo se llaman casi todos los instrumentos, qué base utiliza (si es un baladi, un saidi, un malfuf, etc.), cómo se baila, para qué se usa ese tipo de música, en qué tiempo está… y del baile también, si es egipcio, turco, libanés, fusión, tribal… entre un montón de detalles. Es conocer, quizá no a la perfección, pero al menos saber en qué andas. Es emocionante como todo descubrimiento, es poseer aquello que te gusta y nunca hacerlo del todo, exprimirlo, disfrutarlo.
Entonces mi emoción ahorita es muy grande. Primero que nada resulta interesantísimo pensar en un baile de pareja, siendo que yo siempre he bailado una danza que es muy histérica, que es muy egocéntrica, aunque bailes en tribu. El show es acerca de ti, de tus habilidades particulares, de tu conexión personal con el público. La bailarina, en un solo, lleva el control total de su presentación y si quiere a última hora cambiar los pasos no tiene que avisarle a nadie, si se quiere acercar al público lo puede hacer cuando le apetezca, puede pedir aplausos, hace gestos con las manos para que la atención se desvíe a tal o cual parte de su cuerpo…
Pero el tango, hasta cierto punto, no.
Por principio de cuentas, es un baile que está completamente dirigido por el hombre. Con cierta presión de su cuerpo o marcas (movimientos) sobre el cuerpo de su pareja, le indica con qué pie salen, hacia dónde, en qué momento el pivot, hacia qué lado… la mujer NUNCA puede llevar a su pareja y si es así, esto se verá reflejado en el baile y sencillamente se ve mal, porque atenta contra la estética de los cuerpos en movimiento.
Imagínense lo complicado que a mí me resulta: yo que soy mandona, impositiva, control freak… requiero un hombre de MUCHO carácter para que baile conmigo. Es un ejercicio interesante, claro está, yo creo que hasta puede servir de terapia de pareja. Me dio risa cuando el maestro dijo algo como “las mujeres tienen que esperar a que el hombre les dé la marca, ustedes no pueden tomar la iniciativa y hacerlo solas… relájense, es más, tómense una copita antes de venir a la clase”. Me reí pero de nervios al recordar cómo al chavo con el que bailo a veces, le voy contando los tiempos (JA). Es que es una sensación de lo más interesante, el cuerpo del hombre va casi como inclinado encima de la mujer y es la presión o la falta de presión la que indica si el movimiento es hacia adelante o hacia atrás, por ejemplo. No soy ninguna experta, así que discúlpenme si digo alguna cosa que no es, este es mi primer acercamiento y quizá es muy ingenuo pero es lo que hay.
En la clase de ayer me tocó practicar con el maestro porque faltaban hombres (raro, en las dos clases anteriores había más hombres que mujeres) y de verdad que… wow. Yo me derretía de los nervios: desde la forma en que te toma (por la espalda, no por la cintura) y todo tu cuerpo reacciona completamente por instinto… no sabes a qué obedece pero sale tu pie izquierdo en lugar del derecho, das vuelta cuando se debe, sientes que tu cadera debe girar sólo porque tu pareja mueve tu torso, te sientes completamente controlada por el otro. Hasta sentía como el maestro (prepárense para alburearme) se me venía encima cuando caminábamos hacia atrás. Es un baile machista. Pero una responde y esa es la cosa interesante: hay que ceder el control, entregarlo de modo ritual, disfrutar ser el títere (que además no se es cualquier títere, sino uno que baila tango). Y por eso se convierte en un baile tan pasional; para una personalidad como la mía, perder el control es un vértigo, un deseo oculto que debo traer a la luz de la pista y dejar que resbale por los pies. En fin, una delicia.
Sólo me arrepiento de no haber entrado antes, o quién sabe, quizá hasta ahora era el momento.

vendo mi laptop

Vendida!
Estoy vendiendo mi laptop Gateway (desde la que escribo este y todos los posts), por si a alguien le interesa. Las especificaciones son las siguientes:

Gateway MX6934m
Windows XP Home Edition
Procesador Intel Centrino
2 GB RAM
80 GB DD
DVD-RW
Puertos: 4 USB, 1 IEEE 1394, 1 S-Video, 1 VGA
Pantalla 15.4″ WXGA TFT Ultrabright
1 micrófono, 1 auricular

Está en excelentes condiciones, los que me conocen saben que soy obsesiva y cuido mucho las cosas. Nunca me ha dado lata, nunca he tenido que llevarla a reparar, nunca tuve que llamar a soporte técnico o hacer válida la garantía, realmente la estoy cambiando porque soy fresa y novedosa y quiero una compu nueva :P

Los únicos peros que podría encontrarle es que no tiene webcam y la letra D se despegó y como estoy bien mensa no se la he podido pegar, pero aquí la tengo (la letrita, jiji). Estoy pidiendo $4 mil 500 pesos por ella, pero si tienen alguna otra oferta se vale que la propongan. Si necesitan más fotos o preguntar algo en particular escríbanme aquí mismo o por mail: magenta@estigia.net










Hasta tengo la caja y los gatitos posan con ella XD

como si suavemente tocaran, tocaran a la puerta de mi cuarto

Durante tres días seguidos escuché que llamaban a la puerta de mi casa. No fue en horas inapropiadas, el gran problema y la razón por la cual no pude abrir, es que lo escuchaba entre sueños. Si alguno de ustedes, lectores, han visitado este calabozo (lo digo así porque vivo en el piso -1) sabrán que es imposible tocar directamente sobre la puerta, dado que existen varias rejas que no permiten el paso, a menos que yo salga a abrir las cerraduras. Pues entre sueños escuché claramente cómo se abrió la reja (que es bastante ruidosa) y alguien tocó: toc toc toc toc. En una de esas yo me encontraba profundamente dormida, y desde el fondo de mi inconsciencia, me pedía: despierta, despierta, ¡están tocando a la puerta! Pero no podía abrir los ojos ni mover el cuerpo, ¿les ha pasado? Y tampoco era tan tarde, eran como las 9 ó 10 de la mañana. Cuando finalmente logré despertarme, poco después de que cesara el llamado, me levanté rápidamente y me asomé por la mirilla de la puerta: nadie. Subí las escaleras: nadie. La reja cerrada.
En las otras ocasiones ocurrió más o menos parecido. De pronto un toc toc toc confuso, que se mezcla con el ruido de la calle y los gritos de Beny (esos ruidos que hace ya no merecen el nombre de maullidos). Me pongo de pie, el frío me golpea, corro a la mirilla de la puerta: nada. En otra ocasión de plano ni me paré: si es algún vecino seguramente luego me enviará un correo o tocará de nuevo más tarde.
Lo chistoso es que realmente nadie toca a la puerta de mi casa. Normalmente tocan la reja exterior, me llaman por el celular, chiflan, gritan mi nombre (el edificio no tiene timbres, gracias). Por lo tanto, el sonido de la madera contra los nudillos amerita especial atención y hasta cierto punto, sorpresa. Y por qué no decirlo: me asusta. Yo no sé si esos tres días que escuché que llamaban a la puerta aluciné baratísimo, o algún vecino venía a quejarse de que mi gato no lo dejaba dormir los 15 minutitos del snooze, o si de plano era alguna otra cosa. Dicen los que saben que si alguien toca a tu puerta no debes invitarlo a pasar nomás porque sí, en una de esas quién sabe que cosas pudieran entrar. Yo, por si las dudas, nunca grité “pase usted”, así que me quedará la duda de si era algún visitante buena onda o algún espíritu chocarrero que quería hacer que todas las pelis de terror que he visto valieran la pena.