también daban vueltas… pero no era lo mismo

El día de ayer estaba muy feliz: por fin, luego de una larga espera, podría ver uno de los espectáculos más esperados (por mí) del forum: Al-Kindi y los derviches giróvagos de Damasco. Ya tenía yo mi boleto y todo, conseguido con muuuucho tiempo de anticipación y ansiedad, yo feliz, llegar muy temprano, derviches derviches derviches yey emoción etcétera.
Los derviches son miembros de un grupo religioso sufí (de corriente musulmana) que, siguiendo las enseñanzas de cierto poeta/filósofo llamado Yalal ad-Din Muhammad Rumi (Mavlana pa’ los cuates), llegan a un estado de unión con el mundo a través de una “sema” o meditación giratoria, que bueno, podría considerarse también como una forma de oración. Existen diversos movimientos que se realizan con los brazos y la cabeza, pero la postura más común es tener los brazos extendidos y la cabeza ladeada: una de las manos tiene la palma hacia arriba, para recibir todas las bendiciones del cielo, y la otra mano tiene la palma hacia abajo, para regarlas en la tierra. Básicamente, los derviches giran en su propio eje hasta por lapsos contínuos de 10 minutos, sin caerse ni trastabillar. Esto es resultado de muchísimo entrenamiento, concentración y por supuesto, entrega. En Turquía hay un lugar donde se llevan a cabo estas danzas, llamado Galata Mevlevihanesi, y cuando vaya allá seguro pasaré por ahí. Right.
Para que se den una idea más clara, este es un fragmento de una de sus presentaciones.
Total que estaba yo harto feliz.
Durante la semana, recibí el boletín de eventos del Museo de Historia Mexicana, donde normalmente incluyen los eventos del Fórum que ocurren en la explanada. Y en efecto, ahí aparecía. Tenía mis boletos a la mano, y corroboré la información: 17 de noviembre a las 21.00 hrs. Nada qué temer.
Bueno, pues para no hacer el cuento largo, cancelaron la presentación. El Piantado y yo llegamos una hora temprano para alcanzar buen asiento, y sí, encontramos buen lugar pero no para el evento que planeamos. En lugar de Al-Kindi, nos encontramos con la presentación del ballet folclórico magisterial de la sección 21 de maestros. Me dio mucho coraje, me frustré mucho, hice berrinche: ¿cómo que cancelaron? No hubo explicación, no hubo aviso (en la página del Fórum seguían apareciendo, e incluso en dos sedes el mismo día a la misma hora), simplemente “se canceló”. Otra tachita para estos vatos. Lo que ahora me da pendiente es que no se haya cancelado, sino que la hayan cambiado de sede… no sé. Pero, chingado.
Bueno.
Finalmente sí era la presentación de ese tal ballet folclórico, que con un nombre tan poco llamativo, generaba expectativas muy pobres, así que decidimos irnos a caminar. Luego de un elotito en vaso, volvimos a pasar por el escenario en cuestión (la explanada del museo) y oh sorpresa, el ballet estaba presentando un baile prehispánico de lo más impresionante.

Yo nomás vi los penachos llenos de plumas altísimas, los trajes de taparrabos y llenos de colores, la música en vivo… me ganchó pues, tanta fuerza, tanta gente en el escenario luciendo cuerpos morenos y delgados. Así que nos quedamos y vimos todo el espectáculo. Hubo además baile de tambora, conjunto norteño (pávido návido incluído), mariachi y claro, cerraron con El son de la negra. En general fue un espectáculo muy profesional, excelentes músicos y una ejecución preciosa del baile. Me emociona mucho ver este tipo de presentaciones, sobre todo cuando están bien hechas, porque me hace pensar en lo felices que son esos bailes, en cómo reflejan un imaginario del mexicano que, pues, no existe pero es lindo pensar que sí (herencia de la época de oro del cine). Además el colorido es verdaderamente alucinante. Ojalá que entre el público haya habido extranjeros, creo que alucinarían con un espectáculo como este.

Y como quiera me quedé sin derviches :(
magentuosa va a la estética
Advertencia: este post es de lo más frívolo, y habla de cosas que tienen que ver con tintes, estéticas, decoloraciones y gays de salón. Read at your own risk.
He tenido mala suerte con los servicios para mi cabello. Con las estéticas, pues. No mala mala muy mala, pero en general, y sobre todo tratándose de tintes, el 95% ha dejado mucho qué desear. Uy, y de los cortes, ni hablar.
Considerando lo tiquismiquis que soy para mi cabello, y además, considerando que mis preferencias no pertenecen al común de las mujeres, es todo un lío encontrar a alguien que pueda hacerme en el cabello lo que quiero. Casi siempre hay dos opciones: 1) la estética de colonia, bara (o más o menos bara) en la que la chava no sabe realmente cómo hacerte el trabajo pero le improvisa según tus indicaciones, y puede que hasta le quede bien 2) la estética super cara en la que los estilistas quieren hacerte lo que a ellos se les antoja, te cobran un ovario y puede que el pelo te quede perfecto ese día y al siguiente no se acomode con nada. Las demás opciones son variaciones entre la 1 y la 2. O por lo menos esa es mi historia.
Recuerdo tres ocasiones en las que mi cabello me ha impresionado, tratándose de tintes.
La primera de ellas fue en Madrid. Hay una estética de la cual no recuerdo el nombre en el último piso del mercado de fuencarral. Ahí me atendió una chava, a la que le pedí que me tiñera todo el cabello de rojo. Era un poquito imposible, sobre todo porque traía tinte negro debajo, pero hizo magia y el resultado fue un cabello rojo que se difuminaba hasta negro al final. Me cobraron como 45 euros. Involvidable también fue el delicioso champú que me dio un chavo, masaje en la cabeza incluído. Se sentía tan rico que hasta se me puso la piel chinita. Claro que me lo cobraron, pero valió cada céntimo que pagué por él.
La segunda fue en una de esas estéticas de colonia baras, donde me atendió una chava a la que le pedí la mitad superior del cabello rojo y la otra mitad negro. Casi se le cae la mandíbula, pero al final el resultado fue espectacular, que hasta le dije “poquísimas veces me siento verdaderamente contenta con el resultado… hoy es una de esas veces”. Claro, le dejé su buena propina. Me cobró 200 pesos. Pero la segunda vez que regresé, ya había perdido el toque.
La tercera fue hace no mucho, el año pasado, en una estética de colonia (de las no baras) atendida por una señora joven fresísima, a la que le dije: quiero todo el pelo magenta. En ese entonces sólo traía un mechón grueso en la nuca, y otro en el fleco. Se le cayeron los pantalones, me dijo “estás loca”, pero accedió. Me hizo sufrir lo que nunca por sus técnicas de tortura china en la decoloración y aplicación de tinte, pero el resultado fue precioso. Además, me hizo un peinado de rizos, que recordarán los que fueron a mi fiesta de cumpleaños. Yo me sentía divina, soñada. Me cobró como 600 pesos.
Normalmente, cuando pido el cabello de colores extraños, yo llevo mi propio tinte. En estos diez años que llevo tiñéndome el cabello de colores estrafalarios, he probado muchísimas marcas: jeans colors, movie colors, manic panic, punky colour, y otras dos o tres marcas de las cuales ya no recuerdo el nombre. Es difícil encontrar un buen tinte, quizá el manic panic azul funcione perfecto, pero el rosa se cae a las tres lavadas; o el punky colour en rojo está bien chido, pero el azul queda verde. Y así. Es todo un arte.
Últimamente, o sea, en los últimos 16 meses, he usado dos marcas de magenta: movie colors, que son italianos, y otra marca MEXICANA de la cual no recuerdo el nombre. Recalco mexicana porque me impresiona que sea tan buena y duradera, a veces duro mes y medio sin retoques y el tinte sigue como si nada. Lo malo es que es tan pero tan buena, que el tono se ha ido oscureciendo al paso del tiempo, y del fiucha brillante que tenía al principio, ahora tengo un fiucha un poquito más oscuro.
La solución, según yo, es darme una (otra) decoloración general del cabello, no muy fuerte para que el cabello siga manejable y peinable, pero suficiente como para tumbarme tooodo el tinte y aplicarlo de nuevo, para que se vea más clarito, como al principio.
Bueno.
Decidí que quería que me hicieran un buen trabajo. Así que pensé: puedo ir a una estética cara, donde *espero* sepan hacer el trabajo. La verdad es que me urge sentirme bien con mi cabello, y además tener un buen corte porque este corte genérico ya me aburrió. Tons, fui a una estética que se llama… bueno, qué importa. Se veía cara, nice y trendy. Me recibió el dueño, el cual era una locotota que cortaba el cabello (curioso: el tipo NO tenía cabello) y ocurrió más o menos así:
-Quiero que me decolores la raíz y todo el cabello. Mi tono se ve muy opaco
-(cara de WTF???!!!!) ¿¿¡¡OPACOOOO??!! o sea de dóooondeeeee!!! tu color está suuuper saturadooo
-Ajá. Bueno, es que antes estaba más brillante…
-¡¡¿MÁAAASSSS?! o sea te gusta el escándalo, verdaaddd?
-Ehm, sí. Es que…
-Mira, te voy a enseñar algo (truena los dedos) Maye, tráeme el jsdkhbvfadhvb (nombre ininteligible del catálogo). Mira. (Me muestra la foto de una chica con el cabello CASTAÑO con reflejos MORADOS.
-Ah… se ve padre, pero no es lo que quiero… a mi me gusta mi color de cabello. Sólo quiero arreglarlo.
-Pero es que… o sea cómooo?? a ver, quiero escucharte más (apoya el codo en su muslo, su mentón sobre el puño cerrado, en actitud complaciente).
-Me gusta mi color de cabello, siempre ha sido escandaloso, sólo quiero que el tinte se vea bien.
-Mmh… (truena los dedos) Maye, tráele el rosa. (Una hora después, llega la morra con el rosa. O sea, la foto de una tipa con un tinte rosa: la capa superior color castaño, la capa inferior color rosa). Te puedo hacer eso. Ya traes la preparación para el rosa, sólo me faltaría ponerte el castaño oscuro arriba… así se ve mejor, menos escandaloso.
-… pero es que lo quiero TODO rosa.
– *suspiro* bueno, te pongo tinte así como lo traes. Te decoloro la raíz y te aplico ese tinte.
-(yo babeo. el tinte es hermosísimo, o al menos se le ve hermosísimo a la modelo). Claro, me encanta. ¿Cuánto me cobras?
-(Truena los dedos y apunta a la morra. La morra reacciona ipsofactamente y se dirije a la caja, toma un papelito y apunta).
-Cotízame también un corte. Me hace falta.
-¿Corte con Fulano (el dueño) o conmigo?
-Ehm.. ponme ahí los dos precios.
-Aquí tienes.
Me entrega el papel. Lo veo. Y dice más o menos esto:
Tinte: $1,700
Corte (con el estilista): $800
Corte (con cualquier otro gato o gata de la estética): $400
Que te den esos precios… no tiene madre
No supe si morirme de la risa o qué. Salí de ahí triste, desilusionada… ¿realmente tanto cuesta tener una cabellera linda? Y pienso: si pido tintes franceses, ingleses o italianos por internet, con todo y el envío… a lo mucho me salen en 800 pesos. La aplicación cuesta 60 pesos, y no tiene ciencia. O sea… WTF? Me da muchísimo coraje que quieran abusar así de la gente. O sea, el tinte NO NO Y NO cuesta eso. Ni de pedo. Mi cabello no es el de Rapunzel, ni se pesa en toneladas. ¿Qué tienen en la cabeza? Primero quieren hacerme a su modo, y luego me cobran dos ovarios.
Me fui así pensativa al yoga, donde me encontré con una amiga a la que le conté mi reciente aventura. Me dijo “sí, yo una vez que andaba de buenas y era quincena me metí ahí… al final, tuve que pagar $2,400 pesos… y el trabajo era muy bueno, pero no valía eso”. Es lo malo de esas divas de saloon. Se creen las dueñas del fashion haircut y hasta te hacen el feo si te cortaste el cabello con otra. ¿La calidad? Eso es otra cosa. Hoy se te ve bien, mañana, qué importa. Hay pocas, poquísimas verdaderamente comprometidas con las necesidades del cliente. Una cosa tan delicada como tu apariencia (hablemos del mundo de hoy) no puede permitir que manos ajenas la desgracien -si acaso, pueden ser tus manos, o bajo tu consentimiento, pero no porque alguien andaba de malas o le dio hueva mezclar bien el peróxido. ¿Por qué no simplemente hacer lo que el cliente quiere, y bien hecho? O de plano admitir que no puedes hacerlo.
Yo no sé. Seguiré buscando otra estética que no me cobre cantidades inhumanas y me de la confianza que necesito para poner tan delicada empresa en sus manos.
La pregunta es… ¿la encontraré algún día?
tengo un hijo rockero. y ya es famoso.
Este es mi maravilloso hijo, cuyo nombre seguramente influyó de alguna manera en él: Ozzy. Fue captado por mi hermano disfrutando de la buena música.
namaste
He vuelto al yoga. Lo abandoné hace casi un año, en un momento en que tuve una sobrecarga de actividades, con las que ni mi cuerpo ni mi bolsillo pudieron. Pero luego abandoné todo, por allá de enero, y me entretuve en muchas cosas y enamorada así como estoy (jojo) se me hizo fácil soltar todo y tomarme un… ¿descanso?. El punto es que no me importa si todas las ñoscas fresas y Madonna hacen yoga, yo lo hago porque me funciona, porque es una maravilla y porque me trajo muchos beneficios el tiempo en que lo practiqué, y por eso lo extrañaba tantísimo.
Para todos aquellos piensen que el yoga es “ejercicio para huevones” permítanme decirles: están MUY equivocados. Os reto a que me acompañen un día y tomen UNA clase de yoga, para que a la mañana siguiente me llamen por teléfono y me digan “Hola, fíate que me siento como si nada, no me duele ni un pedacito del cuerpo por el ejercicio”. I dare you. La verdad es que el yoga permite mejorar mis habilidades equilibrísticas (sic), mejora el tono muscular, la circulación sanguínea, la elasticidad y la fuerza en general. Confío más en mi cuerpo cuando lo practico, y en general, me defrauda menos, me enfermo menos y además puedo hacer gala de mis dotes de mujer-liga. Y por si fuera poco, me relaja, me abre el apetito, me arregla el sistema digestivo (el graaaaan flaw que tenemos las personitas histéricas) y me llena de energía.
Otra de las grandes ventajas, es que el yoga está íntimamente relacionado con el bellydance. Justa y precisamente la fuerza que necesitas para la danza, es la que el yoga te ayuda a desarrollar. Simplemente pensemos en la espalda. Sin yoga, es mucho más difícil hacer -sin esfuerzo y sin lastimarte- un cambré, desde el más sencillo hasta el que te permite llegar a piso. O mantener la energía fluyendo mientras mueves los brazos, alargar los movimientos, aislar partes del cuerpo, etc etc. El chiste del bellydance, es que hagas los pasos más complicados y que requieren mucha fuerza, con una expresión en el rostro de “esto es tan fácil como levantar el dedo índice”, y toda esa fuerza en el cuerpo te la da el yoga.
Mi querida amiguis Ariellah tiene un dvd maravilloso que es parte yoga, parte bellydance. No es lo mismo que tener la maestra en vivo, obviamente, pero sí puedes aprenderle muchas cosas. A mí me ha funcionado.
de gatitos negros
No me gusta halloween. Me parece una celebración absurda, de hueva, gringuísima y super comercial. Tampoco me gusta navidad, así que ni empiecen. Las únicas cosas chidas que tiene halloween son: Nightmare before Christmas, dulces en forma de murciélagos (y en general, casi toda la parafernalia de vampiros) y poder andar disfrazado por la vida y ser socialmente aceptado. Las cosas que me cagan: los niños gritando por la calle “noche de brujas jalogüín”, azotando la reja de mi casa y aventándole cosas a mi perra. La bola de pendejos que se creen satánicos y malotes y se ponen a matar a cuanto animalito tierno e indefenso encuentran. En general, los que hacen “rituales” en este día “malévolo” y “maléfico”. Me impresiona que dos cosas tan chocantes puedan coincidir en una misma fecha: por una parte, los niños inocentes que sólo quieren un puñado de dulces gratis, y los mequetrefes (jajajaja mequetrefes) que aprovechan para hacer maldades de diferente índole e intensidad: cerca de mi casa, en un parque, encontraron un gatito atado de patitas y abierto en canal. Tomen su pinche halloween.
Además, ¿qué se celebra? Sí, yo sé que hay una remotísima historia, pero ni nos corresponde ni nos va ni nos viene. Lo que ha sobrevivido la geografía y el tiempo, es esta absurda costumbre de ir gritando por la calle, exigiendo cosas a cambio de no hacer daño. Ah, y poner calabazas como decoración. Por qué no chayotes, o tunas, o berenjenas. Las berenjenas son bastante terroríficas per se.
Teman a la berenjenaaaa!!
En fin. Sé que hay gente que disfruta esta “celebración” y está bien, cada quien tiene sus motivos y su forma de vivirlo. A mi no me gustan ciertas implicaciones que me incomodan la vida. Y quizá el Día de muertos tampoco nos vaya ni nos venga, pero al menos está dentro de la tradición de mi país, me parece mucho más chido y con mucho más sentido y forma parte de mis creencias religiosas. Por eso, acá en el trabajo ya armamos nuestro altarcito posmoderno (oséase, libre interpretación del altar de muertos, jajaja) y nos quedó bien chido. Veamos:

No está para ganar un concurso, pero digno nos quedó.
Bueno, lo que menos quería es hacer una comparación entre tres celebraciones que nada que ver, ni tampoco generar controversia, ni tomar partido, simplemente es lo que siento y pienso y ya. Cada quién celébrese como le venga en gana.
p.d.: El gatito del Piantado anda perdido. Si alguien ve un gatito negro con ojos color miel, avíseme. Señas particulares: un pelo blanco en el lomo. Por favor, regrese a este gatito a su hogar. Pondrá muy feliz a un niño que está muy triste. ¡Ya regresó!
