Feb 20

CATURDAY!


magenta   |  gatitosh!, ocio   |  02 20th, 2010    |  3 comentarios »
Feb 19

la desviación (y cómo cambió mi vida)

Cerca de donde vivo están construyendo un paso a desnivel (o algo así), y no muy lejos, otro. O sea que hay dos avenidas grandes con bloqueos graves, y todo el tráfico se desvía quién sabe a dónde. Bueno sí se sabe a dónde, sólo hay que tomar las “vías alternas” en hora pico y ay mamita. El asunto es que mucho del tráfico que desvían está pasando por una calle muy cercana a mi depa: de por sí el asunto ya era medio ruidoso, pero era un ruido al que te acostumbrabas luego de unos días. Ahora el asunto es francamente insoportable, el ruidazo es insoportable sobre todo a hora pico. Hay una esquina en la que TODOS los días hay choque, al menos uno diario. De verdad estoy pensando en iniciar otro blog, con cobertura fotográfica de los choques y hasta webcam, con eso que desde mi casa se ve. Obviamente las frenadas y las mentadas de madre están a la orden del día, joer, creo que hasta camiones urbanos pasan por la esquina.
El asunto no es sólo el tráfico y cómo desmadra el trayecto al estudio de danza o a la casa de mis padres (o la carnicería, la frutería, la tortillería, you name it) sino la gente. QUÉ DIABLOS PASA CON LA GENTE. Manejan como si estuvieran encabronados por todo, como si la desviación fuera culpa del coche de adelante, o del que está al lado. Digo, es que una cosa es manejar mal (como normalmente lo hace mucha gente en esta ciudad) y otra cosa es poner todas tus frustraciones y tu odio al volante; juro que antes no era así. Antes de la desviación, al menos. Y es que ¿cómo se les ocurre desviar tráfico en dos avenidas tan grandes, tan cerca, al mismo tiempo? Es como alterar un hormiguero de hormigas rojas, es una broma de mal gusto, es una planeación muy mala por decir lo menos.
Hoy me dieron un susto que ya me quiero borrar de la cabeza. Resulta que por primera vez en la vida hice una seña de “tranquilo” a una camioneta que no observé detenidamente… o sea que no me di cuenta de que era una escalade negra, limpiecita, con vidrios polarizados. Estaba yo metida en el rollo de “mucho tráfico, gente descortés, hora pico, desviación, semáforo lento” etc etc y no me di cuenta de que la camioneta que me estaba tocando el claxon insistentemente decía “QUÍTATE SOY UN NARCO”. Después de que le hice el gesto (algo así como mover la mano de arriba a abajo con la palma hacia abajo, diciendo “tranquilo”) la camioneta me rebasó violentamente, se colocó frente a mi, se frenó (en este momento me di cuenta de mi error) y como el semáforo estaba en rojo, me hice la loca viendo a otro lado laralaralarala… cuando desvié la vista un poco al frente, sólo alcancé a ver cómo el tipo tenía el vidrio abajo y toda su horrible carota se reflejaba en el espejo lateral, me hacía el gesto de silencio con el dedo índice mientras articulaba “cállate el hocico”. No sé si me dijo o mostró algo antes de eso, sólo sé que me espanté porque el hombre ese tenía la cara de los hombres que salen en el periódico identificados como maleantes/narcos/loquesea. O sea, un rostro que no correspondía al precio de la camioneta, al menos no a nivel estético. El semáforo lento lento, yo moría de nervios, el semáforo en verde y lo dejé que se adelantara, lejos, lejos, y yo mientras más atrás mejor. Tomé otra ruta y lo perdí de vista, pero para entonces el asuntito ya me había robado la paz.
Ya no puedes hacer nada, ni un gesto, ni ponerte al tiro, ni tocar el claxon, ni manifestar la frustración: no sabes cuándo puede ser alguien armado, ya no digamos con armas de fuego, algún loco con un bat, qué sé yo. Claro que por el clima de paranoia e inseguridad que se vive en esta ciudad, ya todo coche nuevo, negro, grande y con vidrios polarizados puede ser un potencial narco. Ni siquiera voy a entrar en detalle, la situación es deprimente, frustrante: súmale las desviaciones y agradece que todavía no es verano, ahí sí a ver quién nos rescata.


magenta   |  ciudad del conocimiento, cotidianeidad, ranteos   |  02 19th, 2010    |  2 comentarios »
Feb 18

mascarada

Una de mis melodías favoritas es el vals de la suite “Mascarada” del compositor ruso-armenio Aram Khachaturian. Cuál no sería mi sorpresa (y mi felicidad) al encontrar la versión que la agrupación rumana romaní Taraf de Haïdouks hace de esta pieza. Recomiendo que primero escuchen la de Khachaturian y después la de Taraf. El cambio es precioso y divertidísimo al mismo tiempo. Se supone que debajo del nombre de cada canción aparece un player, pero como aparece cada que le da la gana, el nombre de la canción es la liga para el mp3.

Aram Khachaturian – Masquerade Waltz

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Taraf de Haïdouks – Masquerade Waltz

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magenta   |  música, obsesiones   |  02 18th, 2010    |  comenta »
Feb 17

para los amantes de los artículos de oficina…

No sé por qué me gustan tanto, pero sí, adoro los artículos de oficina. O papelería, o como quieran llamarle. PLUMAS sobre todo, cosas para escribir, pero también hojas, post-its, libretitas, borradores, lapiceras, sacapuntas, plumones, carpetas, TODO. Cuando trabajaba para gobierno me daban cheques mensuales para surtir los materiales de los talleres infantiles…. uuuuuu no saben cuánto lo disfrutaba, perderme en grandes papelerías comprando plumoncitos, lentejuela, pegamento, hojitas, papelitos, pendejaditas… era la onda. Y cuando se terminó el jale, por-supuesto que me traje el sacapuntas eléctrico, las charolas apilables, la grapadora y todo lo que estaba en mi escritorio (yes, I steal office supplies!). Así que descubrir knock-knock fue la onda, por lo que la semana pasada marcemars y yo nos regodeamos comprando una variedad de cositas lindas.
Entre las cosas que me compré, están estos clips para organizar mis lecturas, que regularmente me dan en fotocopias:


Unas carpetas muy originales y sinceras para organizar mis kilos de papel:

Y lo mejor de todo: una caja con notitas autoadheribles (postis, pa’ la raza) que permiten determinar la urgencia del mensaje…

Ya no me acuerdo si pedí algo más -así siempre me soprendo cuando llega el paquete, ja.


magenta   |  cotidianeidad, obsesiones, ocio   |  02 17th, 2010    |  2 comentarios »
Feb 13

out of service

Por lo regular, cada año me enfermo siempre de lo mismo. Sufro de gastritis, como casi toda mujer que conozco, y ya es como una condición natural (el omeprazol y yo somos uno mismo, ohoh) y lo otro que siempre se me descompone es la garganta/vías respiratorias de dos maneras: o me da faringitis o gripe. Sin falta ocurre cuando terminan los periodos estresantes o cuando hay cambio brusco de clima.
Como ahora hubo cambio brusco de clima, “me enfrié” porque no me cubrí suficientemente los pies (ajá, como toda una viejita que soy) y al siguiente día sentí la garganta chistosa y al siguiente día (el jueves) madres: griponón marca diablo. Lo peor no era la gripe, sino que ese día tenía clase de turco y luego una exposición en la otra clase, y de verdad que estaba tan empastillada que hasta me movía lento, tenía que releer todo para entenderlo, no no, horrible. Salvé la clase y la presentación quién sabe cómo (creo que medio me aluciné con tanta pastilla) y descansé el resto de la noche. Ayer viernes yo juraba haberme levantado mejor, pero la verdad era sólo una ilusión. Me tomé un medicamento más fuerte porque las gripes suelen ser bastante incómodas (sobre todo para obsesitivas como yo: no quiero hacer ningún ruidito fuera de lugar, ni lucir con una pestaña despeinada) así que me arreglé para tratar de sentirme como me veía pero no funcionó.
En clase de tango fui un poco más torpe que de costumbre pero lo peor venía después… tenía que dar otra clase (qué puntería, dos clases seguidas en periodo de gripe) pero me sentía muy mal… y el resultado, obvio, fue desastrozo. Me avergüenza particularmente porque la maestra no me conoce, y la mayoría de mis compañeros tampoco, excepto 3 que podrán decir que normalmente no doy así de mal las clases. Al frente del salón todo me daba vueltas, no podía hilar un pensamiento después de otro, qué digo, una palabra después de otra. Dije una serie de estupideces sobre un tema que me gusta y divierte mucho, pero lo peor, lo verdaderamente peor, es que siento que hice el ridículo y eso es un pensamiento insoportable. Que la primera impresión que mis compañeros nuevos (que además van semestres adelante de mi) y mi maestra (de la que paranóicamente percibo que no me tiene en buena estima -y conste que esta percepción es completamente irracional-) me hayan visto dar una clase así, en una materia que para colmo de males, no creo que vaya a ser mi nota más alta del semestre es… bueno, no hay ni qué explicar. Fue una de esas veces en que me hubiera gustado presionar “Reset” o desmayarme o algo así.
Ayer en la noche me fui a la cama no sin antes empastillarme de nuevo, pensando que hoy me sentiría mucho mejor, ¡pero no! mi cuerpo realmente se dejó vencer por esta gripe sin escrúpulos y me levanté a mediodía sintiéndome de la mierda. Ahora con la novedad de que tengo tos, claro está, como sucede en esta parte de la enfermedad. Y ni hablar de que mi casa está toda tirada, hay tres días de platos sucios y el caos se ha instalado cómodamente en mi habitación.
Así que en este momento me debato entre limpiar la casa o tirarme a leer algo que NO esté relacionado con la escuela.


magenta   |  ama de caza, cotidianeidad, ranteos   |  02 13th, 2010    |  1 comentario »
Feb 05

Magnifico!

¿Qué sucede si mezclas “House of the rising sun” por The Animals con una banda balcánica vestida de mariachi mexa, un western, inglés mal masticado y Yugoslavia? Algo magnífico, sin duda :D

Magnifico – The land of champions

Hoy es vierneeees!! :D


magenta   |  curiosidades, música, obsesiones   |  02 5th, 2010    |  2 comentarios »
Feb 04

beam me up, scotty

Antes de que lean todo y después digan tristemente “buuu eso no tiene nada que ver con Star Trek” os lo advierto: esto no tiene nada que ver con Star Trek más que tangencialmente. Ya luego verán por qué.
Dicho lo anterior procedo a la queja cotidiana que inicia con forma de pregunta: ¿alguna vez se han preguntando cuánto tiempo gastan durante su día en trasladarse de un lugar a otro? ¿cuánto esperando el camión o cuánto buscando estacionamiento? Yo no quiero ni hacer cuentas, porque si las hago me traumo.
Realmente son pocos los lugares en los que tenía que estar ayer, tres a lo más. Y todos están bastante cerca. De mi casa a la escuela hago 15 minutos a lo más, pero con eso de que cambiaron la maldita circulación de las calles aledañas a la escuela, todo es un maldito caos. No entiendo la lógica, a menos que la lógica sea causar crisis nerviosas a estudiantes obsesivitos como yo. Y eso sin contar el tiempo que tardo en encontrar estacionamiento, porque no sé si lo sabían, pero los estudiantes tenemos que pagar si queremos estacionarnos dentro de los terrenos de la escuela. Ajá, es lo que digo. Pero bueno, cuando voy a clase regularmente salgo de casa una hora antes: los diez-quince habituales más otros quince (que pueden ser más, pueden ser menos) en encontrar dónde dejar el coche que no sea demasiado lejos aunque a veces resulta ser milagrosamente cerca (por ejemplo, frente a la puerta que está a un lado del edificio donde tengo clase, o algo así). El punto es que regularmente pongo pie en la escuela unos 20 minutos antes de la clase: muy pocos para hacer una lectura decente pero muchos para esperar simplemente afuera del salón sin hacer nada. Resumen: ahí va una hora perdida en nada.
Cuando salgo me toma otro tanto en caminar hacia el coche, salir del tráfico, entrar al tráfico, salir del tráfico, llegar a casa. Normalmente una media hora, a veces más. O sea que de fijo, cada que voy a la escuela pierdo una hora y media en traslados. ¡Una hora y media para menos de 20 km recorridos! y eso que voy en coche, no quiero pensar cuánto sería en camión.
En fin, esto por cada lugar al que asisto. Con todas las desviaciones que han montado cerca de mi casa, llegar al estudio donde doy clases de bellydance me toma 200% más tiempo que cuando no había desviaciones. Vamos, no me molesta en el sentido de “estoy perdiendo mi valiosísimo tiempo”, más bien creo que podría ser tiempo mejor utilizado. Por eso a veces prefiero no salir de casa, o permanecer lo más posible en otro lugar y no estar cambiando de sitio a cada rato.
Supongo que mi caso no se compara con el de otras ciudades mucho más pobladas… es que acá en Ranchorrey cada vez hay más y más coches, lo que es inversamente proporcional al talento de los conductores. Por eso creo que si tuviésemos un buen servicio de metro, nada de esto estaría pasando. Pero no lo tenemos ni lo tendremos y tal, así que no queda más que apechugar -al menos hasta que podamos teletransportarnos. Sí, a la Star Trek.


magenta   |  ama de caza, ciudad del conocimiento, cotidianeidad, ranteos   |  02 4th, 2010    |  2 comentarios »
Feb 02

eso es lo que pasa cuando…

Esto es lo que pasa cuando dejas a dos gatitos solos por tres días. Bueno, con todo y que los tíos y abuelos vinieron a cuidarlos, creo que se molestaron un poquito porque los abandoné.




Por supuesto que no fue el único desmán que hicieron…

Pero mejor concentrémosnos (sic) en las fotitos que les traje de Palenque (click).


Palenque


magenta   |  ama de caza, cotidianeidad, viajes   |  02 2nd, 2010    |  3 comentarios »
Jan 26

nieve

Creo que no se alcanza a ver mi cara de felicidad, pero esta fue la primera vez en mi vida que vi así de nieve. De esto hace casi cinco años.


Praga está en mi lista de “ciudades a las que debo regresar”.


magenta   |  recuerdos, viajes   |  01 26th, 2010    |  comenta »
Jan 22

la queja cotidiana: beny y los alaridos

Me tengo que quejar. Ya casi todas mis amistades cercanas lo saben y mis papás se cansan de oírlo, pero tengo problemas graves con Beny. GRAVES.

sexy beny

Esta bella creaturita, desde hace como un mes, empezó a maullar fuerte, muy fuerte. Después ese maullido se convirtió en alarido, y después en grito onda pavoreal en celo. Al principio me parecía simpática su forma de maullar, entre gato posesionado por algún espíritu demoniaco, pasando por las guacamayas y al final, llegando al pavoreal. Pensé “está sordo, le ha de parecer curioso sentir la vibración del sonido en su garganta” o algo por el estilo.
Pero cuando empezó a despertarme a las 6-7-8 de la mañana, sin distinguir lunes de domingos, la cosa dejó de gustarme por completo.
Lo que yo hacía hace unas tres semanas era sacarlo y amarrarlo a una protección de la ventana (recuerden que magentuosa vive en unos edificios sin patio, pero por estar medio en el cerro alrededor hay como que medio naturaleza PERO a pocos metros, un boulevard muy transitado) y Beny, por ser sordo, no teme a los carros (“Juan sin miedo” es su otro nombre). Le hice un cordón muy largo atando tres correas y con el arnés lo mantenía en un área determinada. Mao, por otra parte, tiene tanto apego conmigo (“mamachado”, como decimos por estos lares) que en cuanto salgo y digo “Maoooo” viene dando saltitos de gusto y me hace todo un numerito que incluye revolcarse y ronronear a volúmenes increíbles mientras se frota conmigo. Pero el gato sordo… pues ni modo, amarradito.
Pues el muy cabrón empezó a soltarse. Y para no hacer largo el cuento, en el transcurso de una semana los empecé a dejar salir solos, sin correa, sin amarrarlos. Claro, fue un proceso gradual: primero los sacaba a pasear por el área “verde” con arnés y correa, luego sólo Beny con arnés y correa y Mao suelto, luego solos aunque Beny seguía atado, y ahora ya los dos salen solos. Lo chido es que se mantienen juntos cuando andan afuera, y en cuanto Mao se pierde de la vista de Beny, este empieza a llamarlo. También entran juntos (les dejo un cachito del ventanal abierto) y los muy tontos se meten a usar la caja de arena habiendo tanta pinche tierra allá afuera.
En fin, pues ya salen solos (fanfarrias, albricias).
Ahora salen diario, pero siempre los meto temprano, mucho antes de que oscurezca. La cosa es que conforme los sacaba más seguido, Beny exigía que lo sacara con más frecuencia y más temprano. El otro día fue el colmo: Beny me pidió salir a las 6.00 de la mañana, afuera todavía estaba oscuro, creo que ni coches se oían en el boulevard. Y cuando digo “me pidió” más bien me gritó durante lapsos de 10 minutos que eran interrumpidos por las almohadas que le lanzaba desde mi cama o ya de plano cuando lo agarraba a cojinazos mientras lo perseguía por la sala y el comedor, donde me pegué tan fuerte en un brazo que me salió un moretón que más bien era verde. Todo esto a horas francamente inhumanas. Y ni de chiste pensaba dejarlo salir a esa hora por una cuestión de definir quién es la que manda. Me daba coraje que hiciera esos ruidos, pero más coraje me daba dejar que el gato me mangoneara.
Pasé una semana medio haciéndole caso (porque era la única manera de que se callara y me dejara dormir) pero ahora la situación se ha vuelto insostenible. Entonces pensé what would Skinner do? (como el Piantao me dijo hace tres mil años) y mi técnica ahora es dejarlo maullar (lamentablemente) hasta las 10, y a esa hora dejarlo salir. Puede ser un minuto después pero nunca un minuto antes, para que no empiece a pedirme salir cada vez más y más temprano.
Antier fue el día 1. Me levanté a las 9, me bañé, arreglé, etcétera todo mientras un coro de un solo gato me hacía perder la poca paciencia. A las 10 corrí a abrirle la puerta.
Ayer, día dos, milagrosamente Beny no maulló hasta después de las 9. Cuando desperté fue por los arrumacos que Mao me estaba haciendo (le da por ronronearme, frotarse con mi nariz y lamerme la cara) y pensé “wow, a lo mejor Beny se murió o algo, porque son las 9 y no ha gritado”. Y para decirles la verdad, este pensamiento fue real en el momento jaja. Hasta me preocupé y todo. Claro que unos minutos después Mao lo despertó e inmediatamente empezó a pedir salida. Pero fue por muy poco… a las 10 que les abrí la puerta, Beny no estaba gritando.
Hoy, día tres, Beny empezó como a las 8 de la mañana, se calló a las 9.30 y se acostó en mi cama. Cuando se acuesta en mi cama es porque ya se cansó de gritar, pero no crean que se duerme: se echa o se sienta con la mirada clavadísima en mi. Yo de pronto abro un ojito y veo esos ojotes amarillos al pendiente de mis movimientos, de modo que cuando me levanto corre a la ventana. A las diez los dejé salir: Beny ya no aullaba.
Mao no forma parte de todo esto: la verdad es que él se porta muy bien y aunque a veces pide salir (regularmente en la tarde) es por poco, maulla quedito y tierno, ronronea, se frota… y me da risa que a veces se duerme arriba de mí, y en cuanto Beny empieza a gritar, los dos nos despertamos de golpe… Mao tampoco se ve muy feliz de que Beny maulle así, y mucho menos le sigue la corriente.

En fin, espero que mi técnica funcione… lo difícil es soportar los gritos de Beny sin a) correr a estrangularlo b) correr a abrirle el ventanal independientemente de la hora. La idea es que eventualmente (espero) se acostumbren a que el ventanal se abre a las 10, así maullen como si se estuviera acabando el mundo.
He intentado grabarlo y por una u otra no he podido, pero lo más cercano a sus alaridos es esto:

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En un descuido y Beny está emparentado con los pavoreales. Yo me creería que este es su primo.

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Disclaimer: Adelantándome a los posibles comentarios respecto a por qué no los dejo estar afuera todo el tiempo que quieran, les comento que mis gatos son caseros, es decir, están mimadísimos y no tienen las aptitudes y la tolerancia al estrés como para vivir de gatos callejeros. Además, mis niveles de aprehensión y obsesividad, mi educación y las buenas costumbres (jaja) no me permitirían tener un gato de calle, so riesgo de tener un infarto o como mínimo un shock nervioso de lamentables consecuencias al verlos aplastados bajo las llantas de algún coche en el boulevad que está cerca de mi depa. Respecto a si usan o no collar con plaquita: mañana mismo les compraré sus collares, conocidos como “break-away” que en caso de quedarse atorados en algún lado, con un pequeño jaloncito se abren, evitando así el riesgo de estrangulamiento.


magenta   |  ama de caza, cotidianeidad, gatitosh!, obsesiones   |  01 22nd, 2010    |  1 comentario »