yo, la predecible

Terminaron las presentaciones de la obra para este año. En este momento estoy en un estarbucs, tomándome un chai latte (soy adicta) que seguramente fue elaborado/envasado/cultivado por niños esclavos en algún país cuartomundista. Mmm, pero sabe rico. Bueno, el punto es que en mi casa no hay internet -algo relacionado con ramas grandes de árbol grande + andamio + cable de teléfono + hacha o algún instrumento cortador de madera + progenitor A; no estuve ahí para verlo pero la ausencia de teléfono e internet me remite constantemente al hecho.
Como soy bien predecible, apenas pasandito el estrés de la última presentación de la obra (a la que asistieron personalidades de renombre y grandes amigos que me hicieron harto feliz), amanecí hoy lunes de asueto enferma. Con mis antecedentes de gastritis y reflujo (mmm bien rico) que cada día me sorprenden más, mi cuerpo me regaló una infección en la garganta, ya medio latosa, por la cual fui arrastrada hacia el consultorio médico. Afortunadamente estaba Mr. Hot Doctor (ya luego les platicaré de este personajazo) quien me dijo que en efecto, el reflujo… bueno, dudo que esto les interese. El punto es que tengo que tomar un chingo de mugres:

medicinas
Eso pasa cuando tienen un estómago chafa.

Y bueno, el antibiótico viene en presentaciones… anatómicamente incómodas. Y antes de que me digan algo, NO son supositorios.
pastilla
No manchen con el tamaño.

Y nomás porque tenía ganas de tomar fotos a mensadas, les enseño lo que hace unas horas tenía sobre la cama. La foto se llama “EVERTHING MUST MATCH! Diario de una mujer obsesiva”.
cosas magenta

En la foto podemos observar: estuche de maquillaje de leopardo magenta, esmalte magenta, ipod con cubierta magenta diluída con leche, estuche para cámara fotográfica negro con costuras magenta, cigarros camel magenta, anteojos negro con magenta, libreta forrada con una cinta negra y magenta con la silueta de Estambul, lentes de sol para ver la vida color rosa, plumas rositas y moradositas con estuche magenta, bufanda moradosa rosácea istambuleña, suéter magenta (al fondo), cartera de faux cocodrilo magenta, Y no se alcanza a ver pero mis sábanas son magenta (cfr. esquina superior derecha). ¿Alguien dijo fijación?

12 de noviembre

Hoy se celebra en México el día del cartero.
También celebro el cumpleaños de mi hermanito WoW-maníaco, y el de Karl-Charly-Mensis-Duque. Ambos traídos por un carterillo despistado, que caminaba una noche bajo el signo de escorpión (ehm, see).
Hace rato pasó por aquí el cartero, con ese uniforme correspondiente a la nueva imagen del correo mexicano, sí, esa imagen que utiliza rosa (rosa mexicano, creo) y blanco. No sé si los carteros estuvieron muy de acuerdo en la selección de colores (yo no lo hubiera estado) pero aparentemente no tienen otra opción. Iba muy contento, recibiendo humildemente las felicitaciones de los vecinos -de los que salieron a darle un sobrecito y desearle un feliz día. Siempre he creído que ser cartero debe ser un trabajo muy cansado, como muchos otros, sí, pero este en particular me parece… triste. No que me parezca triste que trabajen de carteros, la profesión en sí tiene un airecillo romántico y al mismo tiempo de abandono: ¿quién manda cartas?. Por supuesto, el servicio se sigue necesitando, están los recibos de pago, los estados de cuenta, la odiosa publicidad, los recordatorios… alguien dijo que alguien oyó que iban a desaparecer el servicio postal en México. A mí me parece completamente descabellado y poco probable, sigue habiendo cosas que no podemos enviar por attachment. Pero lo valioso, las palabras: esas quedaron confinadas a lo binario, al cursor que parpadea, a las tipografías sans serif.
Más de una película nos ha mostrado a la mujer, al hombre, antes de las computadoras et al, aguardando pacientemente al cartero, esperando su silbato. ¿Cuánto tardaba en llegar una carta? Si venía desde otro continente y en barco, meses, incluso. Imagínense los sellos, los dobleces, las arrugas, las manchitas. Imagínense la espera, la angustia liberada cuando el cartero aparecía ante la puerta. Lo mismo podía ser traedor de excelentes o pésimas noticias, que tenían ya quién sabe cuánto tiempo de antigüedad.
Si hay libros de “cartas entre fulanito y fulanita”, ¿creen que ahora puedan haber libros de “emails entre fulanito y fulanita”?. Sería chistoso.
Pero volvamos al cartero. Por mi casa sí pasa un cartero (hay colonias que no tienen este servicio) y normalmente recibimos toda la correspondencia: el hombre está más que tostado, curtido de la piel por el sol. Es muy delgado, y camina inclinando el cuerpo hacia un lado, para jalar la bolsa y no permitir que se le caiga. Toca el silbato cada que se acerca a una casa a dejar sobres, independientemente de si le abras o no. Si trae algo importante, toca a la reja. Creo que alguna vez le hemos ofrecido un vaso con agua.
Lo he visto pocas veces de cerca, siempre lo veo caminando por ahí, a lo lejos. Es una profesión tan solitaria, cansada y hasta cierto punto anacrónica. En una época en la que hasta el super puedes hacer online, recibir cartas es como una cosa del pasado. Para mí es un pasado que añoro, por que no lo viví y me hubiera gustado: para cuando llegué a la edad en que se mandaban cartas, ya tenía una cuenta de email. Todavía cuando salgo de viaje, me gusta enviar postales, incluso envío una a mis padres (aunque compartamos la misma dirección) porque me parece tan irreal que un objeto que estuvo conmigo en otra parte, tan lejos, esté ahora en mi casa. Hasta la letra me parece irreconocible. Es más, yo llego antes que las postales, jaja.
He recibido algunas cartas y he enviado algunas. Enviar una carta, para mí, es abrir un canal de comunicación que no te da el email, y que no te da la palabra enunciada. Enviar una carta, pegar las estampillas, y esperar los 3 días que tarda en llegar de un punto a otro de la ciudad, es un acto de amor a la antigüita. No hay que perderlo.
Por eso, feliciten a su cartero, regálenle aunque sea un vaso con agua. Su labor es mantener vivo un canal que nos recuerda que el contacto debe darse también y sobre todo, en el mundo offline.

qué bueno que no vivimos en san nicolás.

No hay mucho que yo pueda agregar a lo que ya dijeron Lula y Miss P, pero no quería dejar pasar de largo la indignación que me produce que esos señores importosos pierdan su tiempo con legislaciones que no benefician a nadie, salvo a ellos mismos que seguramente no pueden dormir porque el perro de la vecina ladra, o les da asquito la señora que tiene tres gatos.
Para los que no saben de qué hablo, me estoy refiriendo al nuevo reglamento para la “tenencia” de animales domésticos en el municipio de San Nicolás. Algunos de los puntos que propone, es que no podrá haber más de 2 (dos) animales de compañía por casa, que además tendrán que estar registrados en un padrón (nazi), con su respectiva cartilla de vacunación (oficial, la del vet no), y además, cada que quieras sacar a pasear a tu perro debe llevar puesto un bozal.
Cabe mencionar que, si bien las intenciones parecen ser “buenas”, no se consultó a ninguna organización encargada de luchar por los derechos y el bienestar de los animales de compañía y las propuestas anteriormente presentadas por estos grupos no fueron tomados en cuenta.
Si me lo preguntan a mí, lo que necesitamos es una ley que castigue el maltrato, la falta de atención, el asesinato, el abandono de animales tengan o no un dueño. Si mi vecina o vecino tratan bien a su perro, le dan de comer y lo vacunan, a mi no me importa si le ponen o no un bozal cuando lo sacan a pasear -obviamente, las normas de comportamiento humano básico 1.0 proponen el uso de una correa para pasearlo en lugares públicos, así como una bolsita para recoger los excrementos (dependiendo del lugar donde sean depositados).
Lo que necesitamos son campañas de concienciación, educación para los niños que creen que los gatitos/perritos son juguetes, lugares para pasear a las mascotas, veterinarios mejor preparados (suena raro, pero hay algunos que son charlatanes o muy careros), en fin, una vida mejor para los animales que nos hacen feliz la vida. Es imposible pensar en una ley de ese tipo, que obligará a las personas que tienen más de 2 acompañantes en su casa, a deshacerse de uno… a ver, imagínense si eso aplicara para personas: en mi casa vivimos tres hijos, mis papás se tendrán que deshacer de uno (safo! que se vaya mi hermana o mi hermano, jojo). ES TONTO, e inimaginable. Lo que importa (y ya todos lo sabemos) es la CALIDAD de vida que los animales de compañía están recibiendo: ya lo he dicho antes, muchas veces, tener una mascota (no me gusta la palabra, pero la usaré) es una responsabilidad enorme, es como tener un hijo.
A veces parece que me importan más las mascotas que las personas, pero es cierto: tú te puedes quejar si te duele la panza o si la maestra te pega, pero un gato no puede quejarse del maltrato que recibe en las calles, un perro no puede quejarse de que no le dan de comer o de que lo patean. Yo no veo ni un gramo de maldad en la gente que tiene muchos gatos (o muchos perros) porque los rescata de la calle, por ejemplo, siempre y cuando les de una vida digna (o sea, AMOR, alimento, limpieza, esterilización, vacunación, etc).
San Nicolás, si es que el Cabildo aprueba este documento (se presentará el jueves), se convertirá en una ciudad con un aumento en abandono de mascotas, y una disminución de benefactores anónimos, que por miedo a las multas y a las consecuentes mordidas (que seguramente no serán de perros) se desanimarán en su labor altruísta.

BIEN POR EL GOBIERNO, otra vez, que con sus creatividades la caga en vez de arreglarla.

volver a estudiar

Ya es oficial: el 29 de noviembre presentaré el examen de admisión para el doctorado. De aquí a agosto falta mucho tiempo y muchas cosas, ojalá todo salga como está planeado. Hoy que fui a mi alma mater (pfff) me dio nostalgia, la neta. Muchas cosas ya no son como las recordaba, y otras tantas ni existían cuando yo estudiaba ahí. Pero la verdad es que me encanta la idea de volver, y ojalá pueda ser en los términos y condiciones en que deseo hacerlo.
Y como cosa hecha a propósito, me encontré a uno de mis maestros (ese que siempre andaba haciendo revelaciones sobre mí a mitad de la clase, y que además, acertaba) y me dijo niña, usted es una de las alumnas de las que más espero… ¿y qué? se me acaba la vida y usted… y yo pensé “sí, sí, el libro”. Que quede asentado en el acta, que si en algún momento logro terminar empezarlo, él lo presentará.
La escuela es una de las partes más chidas de la vida. Yo disfruté muchísimo la carrera, aprendí, me divertí. Obviamente la vida laboral tiene su encanto (sobre todo si es freelancera como la mía, jojo) pero creo que me hará bien regresar. Será un proceso largo…

mi primera no-multa

Voy por revolución rumbo a casa de Ale, doy vuelta en el blockbuster, acelero y ¡oficial de tránsito! Resulta que era zona escolar y yo ni sabía. Chale. Me detengo. Y lo demás ocurre más o menos así.

Magenta: Buenas tardes oficial (yo emocionada porque es la primera vez que me detiene un tránsito. ¡Y por exceso de velocidad! wooooow. es como en las películas!!! jajajaja).
Oficial: Buenas, señorita. Iba a exceso de velocidad en zona escolar…
M: Sí, pos es que casi no paso por aquí, entons no sabía que era zona escolar…
O: Pues sí, es zona escolar, y usted iba a exceso de velocidad…
M: Pues sí… (sonrisa de “no te voy a dar ni madres pendejo”)
O: A ver, su licencia y su tarjeta de circulación…
M: Sí oficial (sonrisa de “no te voy a dar ni madres pendejo”. Magenta entrega papeles en regla).
O: Pues es que iba a exceso de velocidad… entonces tengo que proceder a aplicarle la multa.
M: Me la merezco, ni hablar. (sonrisa de “no te voy a dar ni madres pendejo”)
O: Pues sí… ¿y por qué iba tan rápido, oiga? ¿Tenía mucha prisa?
M: Sí, es que verá, acaba de nacer la beba de una amiga… mire, hasta le llevo flores (le señalo las flores en el asiento del copiloto. Oficial se asoma a verlas).
O: Pero la prisa es mala…
M: Sí ¿verdad? (sonrisa de “no te voy a dar ni madres pendejo y ya ponme la multa que se me hace tarde”)
O: Bueeeno… (juguetea con la pluma, hace como que va a empezar a escribir. Yo sigo con mi sonrisa de ya saben). Puessss… se la voy a pasar, señorita (¡nooooooo! ¡Mi primera multaaaaaaa!) pero ya sabe, no ande tan rápido en zona escolar.
M: Claro que no oficial (sonrisa de “lero leeerooo”)
Oficial se queda frente a la ventanilla de conductora. Conductora enciendo coche con un vrrrooomm. Oficial juguetea con libreta, mira hacia los lados. Conductora le dice “¡gracias!” con sonrisita juguetona, cierra el vidrio eléctrico tzzzzzzz. Oficial hace discreto mutis, obviamente decepcionado porque conductora jamás cayó en el jueguito. Y ella que se había emocionado porque era la primera vez que un tránsito la detenía y quería la multa pero quería más bien que el tránsito intentara extorsionarla abiertamente para poder decirle TOMA PENDEJO, no te voy a dar NI MADRESSSS.
Al final no resultó tan interesante, pero al menos llegó a casa de Ale sin tener que desembolsar 700 pesos.